Giacometti regresó a París y, ¡sorpresa!, sus obras ya eran un hit. La filosofía existencialista que usaba estaba de moda.
Sus nuevas esculturas conectaban un montón con el desasosiego y la soledad que se sentían tras la guerra.
Museos y coleccionistas lo querían. Tuvo exposiciones individuales en Nueva York en 1948 y 1950. ¡Éxito total!
En los 50, sus esculturas eran más grandes, esbeltas y complejas. También retrató a su esposa Annette y su hermano Diego.
Ganó el Gran Premio de Escultura en la Bienal de Venecia en 1962. ¡Era un sueño para él! Luego más premios, eh.
Oye, ¿sabías que su "Hombre que Señala" se vendió por 141 millones de dólares? Fue la escultura más cara de la historia.
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