Edward Hopper, un genio. Nadie como él pintó el aislamiento brutal de la gente en la ciudad.

Nació en Nueva York, 1882. Familia de clase media, algo estrictos. Así creció este crack.

De chico, Hopper era alto y solitario. Se pasaba el día entre libros y dibujando.

Quería ser arquitecto, ¿te imaginas? Pero luego lo tuvo claro: el arte era lo suyo.

Agencias de publicidad, viajes a Europa. Se empapó del impresionismo, pero le tiraba más el realismo.

¿Qué pasó después con Hopper y su búsqueda? Pincha aquí para el siguiente capítulo.

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