Joan Miró nació en BCN. Su papá era orfebre. Él, malísimo dibujando, casi termina en una droguería, ¿te crees?
Una tifoide y depresión lo mandaron a la finca del abuelo. Ahí, empezó a mirar el mundo distinto, fijándose en todo.
Su papá lo metió con un maestro top. El tipo aceptó su 'mal dibujo' y potenció su ojo para el color. Vaya cambio.
En París, conoció a Picasso, ¿eh? Ahí sí que se soltó, abrazando la vanguardia y, claro, el Surrealismo.
Su obra 'La Masía' la compró Ernest Hemingway. Y con 'El Carnaval del Arlequín' arrancó su fase más surrealista.
Pero su camino apenas empezaba. ¿Quieres ver cómo se volvió un maestro mundial? Dale, sigue leyendo el artículo.
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