Sorolla volvió a España, se casó con Clotilde. Luego se fue a Italia, pero ya quería encontrar su rollo en el arte.

De vuelta, buscó su estilo. Nada de copiar, ¿sabes? Pinceladas largas y ¡usando el negro!, a pesar de los impresionistas.

Para él, la vida real y la luz eran fundamentales. No era solo luz, era la gente. Muy naturalista el tío.

Se muda a Madrid. Nace su hija Elena y ¡zas!, las niñas son su tema. Un amigo le dice: "Haz retratos". ¡Triunfa a lo grande!

Viajó por Europa, conociendo a los grandes. Recorrió España buscando luces. Sus cuadros, ¡pura explosión de color y realidad!

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