Marcel Duchamp era el maestro del arte "secreto". Compartía sus obras con amigos, a escondidas, ¡en cajas!

Luego, en Nueva York, se casó y trabajó dos décadas en una obra maestra muy íntima. "Étant donnés".

Pero la verdad: su verdadera droga no era el arte. ¡Era el ajedrez! Jugaba sin parar, incluso por carta.

Su arte, escaso pero potente, era pura crítica. Duchamp no quería destruir, sino hacer pensar, ¿sabes?

Su idea de que el arte nacía en la mente, no en la mano, ¡cambió todo! Influenció a Warhol y más.

Duchamp alteró el rumbo de la historia. ¿Quieres saber cómo empezó con sus primeras provocaciones? ¡Sigue leyendo!

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