Escher, un ilustrador brutal del siglo XX, nos voló la cabeza con su forma de ver el espacio. Muy único.
De chico, Escher ya visualizaba patrones loquísimos. En la escuela se metió de lleno a las artes gráficas.
Viajó por el Mediterráneo y la Alhambra lo dejó sin palabras. Sus mosaicos le cambiaron el juego.
Se obsesionó con poner 3D en 2D, engañando al ojo. Sus ilusiones te hacen volar la cabeza.
Plasmar el infinito en algo finito, esa era su misión. Por eso científicos y matemáticos lo re valoran.
Su arte es enorme y todavía se estudia un montón. Dale click y mira sus obras más locas.
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