Max Ernst fue un genio que vivió dos guerras mundiales. Su arte grita ese terror. ¡Ahí nació el Dadaísmo!

Su padre, profe estricto y pintor. Max, obvio, desafió la autoridad. Pero sí, pintó.

En la universidad, Max no era normal. Le voló la cabeza el arte de los pacientes mentales. Ahí empezó su locura.

Conoció a Picasso y Van Gogh, ¿sabes? Después, con Hans Arp, se metió de lleno en el Dadaísmo.

La guerra lo marcó, claro. Pero ni así paró de pintar. Al volver, ¡creó los primeros collages dadaístas!

Dejó familia, se fue a París de ilegal. Se obsesionó con Freud. ¿Quieres saber más? ¡Clic!

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