Max Ernst, un genio de la vanguardia del siglo XX, revolucionó la gráfica y la pintura con ideas locas.
Él inventó el frottage: frotar objetos con un lápiz en papel y ver qué imágenes aparecen.
También el grattage: rascar pintura del lienzo para que salgan formas de cosas que puso debajo.
En 1926, Miró lo ayudó a dejar el grattage de lujo para proyectos con Diaghilev. Tremendo dúo.
Su matrimonio de 1927, dicen, encendió la chispa para obras eróticas como 'El Beso'.
Max Ernst se fue en París, 1976. Su arte es un viaje. Lee el artículo y ve más de su legado.
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