Odilon Redon, un artista que decían Simbolista. Pero él pasaba de etiquetas, siempre a su bola.
Sus obras eran pura fantasía, mundos de ensueño. Al principio, todo negro, con esas "series noirs" brutales.
De crío ya dibujaba, ganó un premio con 10 años. Pero su padre le lió con la arquitectura.
La guerra le cortó el rollo. Al volver a París, se obsesionó con el carbón y la litografía.
La pérdida de su hijo lo sumió en una melancolía brutal. Sus obras reflejaban ese dolor, ya sabes.
Pero luego, ¡bum! Dejó el negro y explotó en colores. ¿Quieres ver cómo cambió todo? Sigue leyendo aquí.
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