Candido Portinari es clave en Brasil. Su cuadro Café, uff, es lo más grande que tiene.
Nació en una hacienda cafetera y capturó la jornada brutal de la gente. El café era el oro de Brasil, eh.
Fue a París a perfeccionar su arte, pero casi no pintó nada. Volvió y le cayeron críticas por todos lados.
Pero en el 35, su obra Café ganó un premio en Nueva York. ¡Zas! Los de Brasil tuvieron que repensarlo.
Él quería narrar la historia de los humildes. Por eso pintaba pies enormes, castigados, con mucha fuerza.
Una obra que es pura verdad de su tiempo. Dale clic y mira más de esta joya de Portinari.
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