En 1876, Renoir se sacó de la manga un cuadro icónico: 'El Baile en el Moulin de la Galette'.

Imagina un fiestón al aire libre en París. Gente bailando, charlando, pura alegría. Eso pintó Renoir.

Con pinceladas sueltas y un manejo top de la luz, Renoir te metía de lleno en la escena.

Este no es un cuadro cualquiera. Es pilar del Impresionismo y muchos dicen: lo más hermoso del S. XIX.

Renoir era fan de la juerga y el buen rollo. Su obra captura esa vitalidad y optimismo impresionista.

¿Te apetece sentir la vibra de la Belle Époque? Entra ya y mira esta pedazo de obra completa.

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