Imagina: Plutón, dios del inframundo, secuestra a Proserpina. Bernini congeló ese instante brutal en mármol.
Plutón la quería, sin más. La vio, le gustó y se la llevó a su reino oscuro. ¿Brutal, no?
Su madre, Ceres, diosa de la vida, se puso furiosa. Causó una sequía que paró el mundo. ¡Menuda bronca!
Bernini capturó ese drama con un realismo salvaje. Mira el terror de ella, la fuerza de él... ¡Mármol vivo!
¿Cómo hacía para que la piedra pareciera piel suave o cabellos al viento? Solo Bernini, un genio.
Esta obra es pura pasión y tensión. ¿Quieres ver cada detalle de la escultura? Mira la historia completa.
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