El expresionismo irrumpió en Alemania por la angustia. Un arte que respondía a un mundo que no encajaba.
Fue un palo al impresionismo. Pero Van Gogh y Munch les abrieron la mente con colores y formas raras.
Querían tender un 'puente' entre la pintura clásica alemana y la movida moderna que venía fuerte.
Con la urbe a tope, en las ciudades se armaron colectivos como Die Brücke y Der Blaue Reiter.
Die Brücke usó la impresión para llegar a todos. Y Kandinsky montó El Jinete Azul tras un rechazo. ¡Qué jaleo!
El expresionismo lo revolucionó todo: emoción primero, realismo después. ¿Quieres saber más? Lee la historia completa.
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