Al principio, el Futurismo le costó arrancar. Sus artistas experimentaban un montón con mil técnicas del postimpresionismo.
Un tal Balla les enseñó el Divisionismo. Imagina puntos y pinceladas que en tu ojo se vuelven obra. ¡Pura vibración!
¿Cómo pintar la velocidad? Repetían el mismo objeto en diferentes poses y con difuminado. ¡Pura energía cinética!
El Futurismo no se quedó en pintar. Se lanzó a la escultura, música y hasta arquitectura. ¡No conocía límites!
Pero tanta efervescencia no duró. El grupo se fragmentó, y la guerra absorbió el arte. ¡Qué pena!
Hay más de esta historia y de las obras más locas. ¡Dale clic y métete de lleno en el Futurismo!
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