Giorgio de Chirico: un loco visionario. Su pintura cambió el siglo XX.
En su autorretrato, De Chirico no era solo un busto. Miraba al futuro, quería empujar el arte más allá.
Sus maniquíes. En 'La Familia del Pintor', son casi humanos, pero a la vez, ironía pura con lo de siempre.
¿Y los trozos de edificio que les salen? ¿Clásico o un juego de niños? Siempre con la duda.
Él mismo decía: las cosas tienen dos lados. Uno que todos ven, y otro... solo para unos pocos.
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