Lautrec se pintaba como si nada, pero su cuerpo le dio problemas desde siempre. Piernas frágiles, un rollo.
De joven ya pintaba a su padre con 16 años. También a su madre, absorta en la lectura, con una ternura increíble.
Sus líneas eran brutalmente expresivas. Pura energía, como en sus carteles del circo. ¡Muy suyo!
Una de sus obras maestras: un banquero en un baile de máscaras. El fondo, lleno de personajes, ¡pura vivacidad!
Admiraba a Degas, pero Lautrec añadía su toque. Pintaba a las mujeres sin filtros, con una humanidad que te atrapa.
Y esto es solo un poquito. Quieres saber más de Lautrec? ¡Dale clic al artículo y alucina con el resto!
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