Honoré Daumier, un capo del arte francés, nació en 1808. Empezó haciendo grabados y caricaturas en París.

Cayó la monarquía, y ¡zas!, Daumier pudo exponer. Quedó 11º en el Salón. Eso le dio un subidón para pintar.

Sus cuadros no cuajaban, los críticos ni caso. Pero en 1851, volvió a la carga con sus caricaturas políticas.

Censura por Luis Napoleón. Perdió su curro en Le Charivari. Tuvo que pintar acuarelas, esas sí vendían bien.

Volvió a Le Charivari, pero la vista le fallaba. Y ojo, rechazó la Legión de Honor del gobierno, sin dudar.

En guerra, protegió obras en el Louvre y plasmó la crudeza del conflicto. ¿Quieres saber cómo acabó todo?

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