Honoré Daumier era el que ponía el dedo en la llaga. Caricaturas políticas mordaces en periódicos.
Pero, eh, también pintaba. Y mucho de lo cotidiano de París. Su amigo Corot fue clave en eso.
¿'Madre', 1855? Puro expresionismo. ¡Cinco décadas antes de que el movimiento naciera! Un visionario, sin duda.
'El Vagón de tercera clase' capta la realidad cruda de la industrialización. Un tema que le tocaba el alma.
No te olvides de sus acuarelas como 'El Coleccionista', pensadas para el nuevo mercado burgués.
Murió en 1879, con obras sin terminar. Su legado sigue súper vigente. ¿Quieres ver más? ¡Clic acá!
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