Pieter Bruegel, el Viejo, un maestro flamenco, nos dejó esta locura: La Torre de Babel.

El Rey Nimrod, ¡qué ambicioso!, quiso una torre que tocara el cielo. Así, pa' hacerse un nombre.

Pero Dios no iba a dejarlo. ¡Zas! Confundió las lenguas, y la torre... pues no se hizo.

Bruegel usó la torre para criticar a los poderosos de su época, como al Rey Felipe II.

La arquitectura de la torre es puro Coliseo romano. Bruegel vio esas ruinas de cerca, ¿sabes?

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