Magritte pintó una pipa, pero le puso: “Esto no es una pipa”. ¿Un caos mental, verdad?
La obra se llama “La Traición de las Imágenes”. Desde 1929, nos hizo dudar de todo.
Imagínate ver una pipa y que te digan, tajantemente, que no lo es. ¡Un juego cruel con la razón!
Claro, no puedes fumar el lienzo. Es la imagen de una pipa, no la pipa real. Es un eco visual.
Magritte nos hizo cuestionar la realidad vs. su representación. Nos puso a dudar de nuestra percepción.
Esta obra es icónica del Surrealismo. Pero, ¿por qué? Haz clic para ver el artículo completo.
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