Manos Dibujando, una joya de Escher de 1948. De las más famosas del artista, sí.

Son dos manos dibujándose una a la otra sin parar. Un bucle infinito que te deja pensando.

Escher, el maestro de jugar con la realidad. Usaba mate y geometría para engañar tu vista.

Esta obra es pura infinitud. Se dibuja a sí misma, ¡imagínate! Un rollo muy loco.

Sin color, Escher era un genio con la luz y el contraste. Mira cómo le da vida a un dibujo.

Te obliga a mirar dos veces. El realismo es brutal y te deja pensando en la mente humana.

Te dejamos picado, ¿verdad? Clicka aquí para ver la obra de Escher en todo su esplendor.

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