Klee se codeó con Picasso y Braque en 1912. Vio de cerca el cubismo y esa “pintura pura” que explotó en el arte abstracto.

La guerra llamó a Klee, pero su padre lo sacó del frente. Pintaba camuflajes y seguía creando. Eso le dio otra mirada al arte.

Para 1917, Klee ya la estaba rompiendo. Vendía un montón, la crítica lo amaba. Pero la guerra le hizo dudar de todo.

Una revolución fallida en 1918, Klee vuelve a Suiza. Se sintió solo, desorientado, y pensó en el arte y la sociedad.

En 1920, la Bauhaus lo invitó a dar clases. Esa onda experimental lo enganchó, y Klee se puso a investigar fuerte.

La Bauhaus lo marcó, ¡y mucho! ¿Quieres saber cómo siguió su viaje artístico? Dale un click y lee el artículo.

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