El realismo no solo fue la fotografía. También el periodismo y la caricatura crítica en la Monarquía dieron caña.

Honoré Daumier se mofó del rey con su caricatura Gargantúa. ¡Se ganó seis meses de cárcel, pero siguió firme!

En 1848, con las revoluciones y el Manifiesto Comunista, el realismo era el lenguaje perfecto para mostrar la sociedad.

Gustave Courbet, amigo de Proudhon, le dio con todo al poder. Su obra Los Picapedreros molestó un montón.

Édouard Manet llevó el realismo más allá. Su obra El Almuerzo sobre la Hierba fue un escándalo, pero se expuso.

Los rechazaban de las exposiciones oficiales, ¿y qué hicieron? Montaron las suyas. ¡Lee más sobre estos pioneros!

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