Courbet no era el único realista, ¿eh? Otros pintores también querían dar voz a las clases bajas, pero a su manera.

Millet, por ejemplo, dignificaba el trabajo campesino. Sus Espigadoras parecían inocentes, pero los críticos conservadores las vieron ¡como peligro socialista!

Luego estaba Jules Breton. Sus Espigadoras, digamos, eran más “seguras”. Las hizo bajo supervisión, para que no dijeran nada.

Corot, en cambio, se enfocó en el paisaje. Un toque melancólico, medio nostálgico. Él, un claro precursor del Impresionismo.

Y Rosa Bonheur, una crack. Estudió animales en mataderos. Sus obras sobre el trabajo rural se libraron de las críticas feroces.

Esto no acaba aquí, ¿eh? Sigue la travesía del Realismo en el próximo artículo. ¡Acompáñanos!

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