El pintor Renoir, solo en su villa de la Riviera, ignoraba la guerra. Bueno, casi.
Pero su vida no estaba tan sola. La musa Andrée y sus hijos Jean y Coco andaban por ahí.
Andrée llega: guapa, vital, pura energía. Le devuelve a Renoir esa chispa para pintar.
Y ojo, que Jean, el hijo, recién llegado de la guerra y herido, también cae rendido a ella.
La peli va de eso, de qué valor tiene el arte para cada uno. Lo ves en sus movidas.
Sus vidas se enredaron mucho. ¿Quieres saber cómo termina este lío? Lee el artículo completo.
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