Géricault fue clave. Marcó el rumbo del Romanticismo, poniéndole emoción y subjetividad a todo.

Nació en Rouen, 1791. Familia rica. A los 15, ya dibujaba que flipas. Tenía un talento increíble.

La herencia le dio plata y libertad. Así pudo pintar su «Cazador Imperial» y ganar un premio bien joven.

No ganó el Prix de Rome, pero se fue a Italia igual. ¡Y de paso, se lió con la mujer de su tío! Qué lío, eh.

Después de «La balsa de la Medusa», ¡se largó a Inglaterra! Allí andaba feliz por Londres, ligando y todo.

¿Quieres saber más de este crack? Pásate por el próximo artículo y mira cómo terminó su historia.

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