Géricault fue un éxito, sí. Pero sus últimos años? Un caos total. Pura turbulencia personal.

Intentó un negocio, ¿sabes? Una fábrica de piedra artificial. Fracasó estrepitosamente, lo dejó en la ruina.

Su salud era un desastre, con ciática y neumonía. Cayó en una depresión brutal y pintó retratos inquietantes.

Tuvo que operarse un tumor. ¿Lo más loco? Rechazó la anestesia, quería verse operado en un espejo.

Su legado: el artista romántico por excelencia. Pura pasión, tormento y una mente súper individualista. Eso lo define.

Mucho drama, sí. Pero, ¿viste sus obras? Tienes que verlas todas. ¡Haz clic aquí!

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