Una alegoría con Venus y Cupido. Bronzino la pintó, pura joya del Manierismo. ¡Un misterio!

El Duque Cosimo encargó esta obra. Un regalo para el Rey Francisco I. Quería que gozara de su erotismo.

El fondo, azul ultramarino, carísimo. Las pieles, frías como mármol, ¿viste? Bronzino, aquí, sin frenos.

Venus y Cupido, su hijo, se abrazan. El cojín, ¡atención!, es la Lascivia. Pura lujuria y placer.

El niño desnudo es Placer Fatuo. Detrás, el Engaño: cara preciosa, cuerpo de serpiente. Miel y veneno, ¡ojo!

¿Y las otras figuras? El Tiempo, el Olvido, la que grita... ¡Cada una es una movida! Pincha y mira la obra completa.

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