Van Gogh, un genio, pero su vida fue dura. Nació en Holanda en 1853 y fue muy solitario desde siempre.
Intentó de todo: vendedor de arte, predicador... Nada cuajó. Siempre solo, buscando su camino.
A los 27, lo vio claro: pintar. ¿Fama o pasta? Ni de lejos. Solo vendió un cuadro.
Su única ancla, su hermano Théo. Lo mantuvo siempre, le escribía. Un apoyo fundamental, menos mal.
En Arles, con Gauguin, la cosa se puso fea. Acabó cortándose la oreja por una riña. ¡Qué drama!
La carga y la ansiedad lo llevaron a dispararse. Una vida de tormento... ¿Quieres saber todo? Pincha aquí.
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