Turner pintaba paisajes con una pasión brutal, casi telúrica. Sus pinceladas, libres y difusas, eran pura energía.

Su primera obra en la Royal Academy, 'Pescadores en el mar', ya mostraba el poder abrumador de la naturaleza.

Le encantaban los incendios, naufragios, tormentas. Y en Venecia, ojo, ¡pintaba hasta con los dedos!

En sus obras, el cielo y la tierra se difuminaban. Lo que mandaba era el color y la luz, no el detalle.

¿Te acuerdas del incendio del Parlamento? Turner lo pintó en vivo, desde el Támesis, el calor puro.

Pionero de luz y color, inspiró a muchos. Para él, la historia importaba. ¿Quieres ver más? ¡Sigue leyendo el artículo!

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