
Amedeo Modigliani: Vida y Obra: Amores, Tragedia y el Legado de Su Arte Inmortal
Amedeo Modigliani: Vida y Obra: Amores, Tragedia y el Legado de Su Arte Inmortal
(Sem Penalidade CLS)
Índice do Artigo
Un año después de comenzar su vida juntos, la pareja tuvo una hija, a quien bautizaron con el mismo nombre de su madre, Jeanne.
En poco tiempo, la salud del artista se deterioró, empeorando drásticamente. Así, decidieron emprender un viaje al sur de Francia, buscando un clima más propicio y, con ello, su recuperación.
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Allí permanecieron durante un año. Tras ese periodo, regresaron a París. Modigliani, además de entregarse a la vida bohemia, acabaría sucumbiendo al alcoholismo y la drogadicción.
Pero la historia depara un giro peculiar:
La apasionada existencia de Modigliani halló su fin el 24 de enero de 1920 en París.
Falleció a los 35 años, sumido en la más extrema pobreza, víctima de una tuberculosis agravada por el sobreesfuerzo, el alcohol y las drogas. Y, apenas un día después de la partida de su amado Modi, Jeanne, embarazada de nueve meses, se quitó la vida.
Tuvieron que pasar diez años tras el deceso de la pareja para que sus cuerpos se reunieran finalmente, cuando trasladaron los restos de Jeanne al mismo camposanto donde reposaba el artista.
Así, yacen sepultados Amedeo Modigliani, Jeanne Hébuterne y su hijo nonato en el célebre cementerio de Père Lachaise, en París, Francia.
La hija Jeanne, quien contaba con apenas catorce meses al producirse la trágica muerte de sus padres, fue cuidada por sus abuelos maternos hasta que su tía paterna la adoptó.
Como artista, Jeanne Modigliani exploró composiciones abstractas.
También es reconocida por su faceta de biógrafa de su padre, autora del libro "Modigliani, hombre y mito", publicado en 1958.
Modigliani y su Obra
Este artista italiano, de una completitud asombrosa y con referencias tan diversas, en realidad, jamás se adhirió a un estilo concreto.
Entre esculturas y pinturas, su sello distintivo, su característica más notable, residía en la capacidad de exponer la esencia del alma humana.
En sus obras principales, retrató a mujeres con figuras longilíneas, donde los cuellos se extendían y los rostros adoptaban formas ovales.
No obstante, su impronta más reconocida, su legado distintivo, fueron los ‘ojos de Modigliani’. La mayoría de las veces, los pintaba como miradas vacías o, simplemente, como sugestivos borrones.
Acerca de esas miradas vacías, escribió una vez: "Cuando conozca su alma, pintaré sus ojos."
Retratos
Este es, sin duda, uno de los retratos más clásicos que Modigliani creó de Jeanne.
El estudiado ritmo del gesto forja un equilibrio singular en el conjunto: los volúmenes redondeados de la silla, la postura del brazo, el escote y el rostro se alzan en contraste con la austera línea vertical del fondo.
Retrato de Léopold Zborowski - Modigliani inmortalizó a su gran amigo, un hombre apasionado por el arte que, con su bondad y entusiasmo contagioso, socorrió al artista, empleando todos los recursos a su alcance para que aquel obtuviera el reconocimiento merecido y largamente anhelado.
Esta profunda afección se percibe con nitidez en la intensidad de este retrato, una pieza rica en matices emotivos.
Esculturas
Las esculturas de Modigliani bebieron, de forma contundente, de la inspiración de la escultura tradicional africana y oceánica.
Sus esculturas, a menudo, comparten las mismas características distintivas que su pintura.
En este autorretrato, el artista aparece enfermo, exhausto: su silueta descarnada, el rostro demacrado, parece prestarse de forma magistral a esa transfiguración lírica, a ese ritmo singular en el que, en este instante, logra encerrar las imágenes extenuadas de su breve existencia.

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