
Auguste Rodin: Sus Obras Inmortales, Análisis y Legado (Capítulo 3/3)
Auguste Rodin: Sus Obras Inmortales, Análisis y Legado (Capítulo 3/3)
(Sem Penalidade CLS)
El genio, con el alma entera, pintó el techo de la capilla más famosa del mundo.

MÁSCARA DEL HOMBRE CON LA NARIZ ROTA - Rodin, para esta obra, echó mano de nociones clásicas de belleza, y lo hizo con el rostro de un trabajador local.
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LA EDAD DE BRONCE - Una escultura de un hombre desnudo que aprieta ambos puños, con la mano derecha sobre la cabeza. Un grito mudo de sufrimiento, sí, pero también un atisbo de esperanza en el mañana.

SAN JUAN BAUTISTA - El hombre del desierto, rudo, sarmentoso, ascético; un rostro trémulo de nervios, huesos y músculos. Este precursor del universo rodiniano, tan torturado y ardiente como su propio creador, fue exhibido en el Salón de 1880, cosechando un éxito arrollador. ¡Por fin! Se reconocía a Rodin como un escultor mayúsculo. A sus cuarenta años, edad en que otros ya habían dado lo mejor de sí, Rodin comenzaba, por fin, una carrera plenamente reconocida.

LOS BURGUESES DE CALAIS - Esta obra, que nos muestra seis estatuas humanas, narra un episodio bélico. En él, seis ciudadanos franceses de Calais fueron obligados por el monarca Eduardo III de Inglaterra a abandonar sus hogares y entregarse. ¡Descalzos y con la cabeza descubierta! Llevaban cuerdas al cuello y las llaves de la ciudad y de la fortaleza en sus manos, listos para ser presentados ante el rey, quien, tras esto, dictaría su ejecución. "Los burgueses de Calais" capta precisamente el instante en que estos ciudadanos salen de la ciudad. Afortunadamente, el grupo fue librado de la muerte gracias a la súplica de la reina Felipa.

LA PUERTA DEL INFIERNO - Rodin, lector asiduo de la Divina Comedia —obra que siempre llevaba consigo—, concibió este monumento. Un sinfín de figuras esculpidas lo componen, entre ellas el icónico "El Pensador": su visión tan particular de Dante, sumido en meditación, con la mirada perdida ante lo horrendo de la existencia.

DÁNAE - La historia mitológica de Dánae ha sido, con frecuencia, tema en el arte. Sin embargo, con esta imagen, Rodin no se sumerge tanto en la narración del mito, sino que modela, ante todo, un paisaje femenino; uno que apunta a la sensual curva de la espalda y del cuello. Nos muestra su desesperación: exhausta, apoya la cabeza, "como un enorme sollozo", sobre su brazo. Una imagen de fluidez hermosa, conocida también como "Primavera".

LA MANO DE DIOS - Rodin nos muestra aquí las figuras incipientes de Adán y Eva, resguardadas en la palma de Dios. La composición, sin duda, rinde un tributo a su venerado "mastro" Michelangelo, aquel artista renacentista cuyas figuras inacabadas, que brotan de la piedra bruta, simbolizan el mismísimo proceso de la creación artística. En esta obra, Rodin equipara audazmente la mano generadora de Dios con la mano ingeniosa del escultor.
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