
Biografía de Anita Malfatti: Obras y Legado Artístico (Capítulo 3)
Biografía de Anita Malfatti: Obras y Legado Artístico (Capítulo 3)
(Sem Penalidade CLS)
El lienzo se erige mediante el color, una orquestación de naranjas, amarillos, azules y verdes que acentúa, así, las zonas cromáticas dibujadas por las líneas negras, casi siempre diagonales.
En primer plano, una figura angulosa y asimétrica absorbe la aplicación irregular del color. Amarillos, azules y verdes; todo realzando, de este modo, esas zonas cromáticas que las líneas negras, a menudo diagonales, delinean.
(Sem Penalidade CLS)

Sorprende, sí, cómo la pieza se levanta con una conjunción singular de formas y colores.
El personaje mira a la lejanía, como extraviado en un orbe que solo le pertenece a sí.

Deseosa de ser reconocida en su propia tierra como artista, la pintora aparca la inspiración expresionista para matizar sus creaciones con destellos más realistas.
El cuadro captura un instante de la vida brasileña de aquel entonces.

Esta, sin duda, es una de las obras más célebres de Anita Malfatti.
En 1915, la artista emprende otro ciclo de estudios; esta vez, rumbo a Estados Unidos. Allí, asiste a clases de Homer Boss (1882 - 1956) en la Independent School of Art.
GALERÍA DE ALGUNAS OBRAS

Torso/Ritmo. Anita Malfatti. 1915-16

El Hombre de Siete Colores. Anita Malfatti.

La Ventolera. Anita Malfatti. 1917

La China. Anita Malfatti. 1922

La trayectoria de la artista se distinguió por una rica variedad de estilos e influencias.
En 1923, Anita al fin consigue la beca del Pensionado Artístico del Estado —esa que se le había escapado con la exposición de 1914— y parte hacia París, donde residirá por un lustro.
Durante su estancia, se aparta de las posturas más controvertidas de la vanguardia.
La artista no reniega del modernismo, pero esquiva su lado más rupturista.
Al retornar a Brasil, en 1928, su interés vira hacia los temas regionalistas y las formas tradicionales, tales como la pintura renacentista y el arte naíf.
Su inclinación por una pintura más fluida y desinhibida la acerca al grupo de artistas de la Familia Artística Paulista (FAP).
Estas se identifican con la búsqueda de una pintura espontánea y bien lograda, sin ataduras a modelos consagrados, pero tampoco extraviada en el ansia de innovar.
En 1963, un año antes de su deceso, presenta una exposición individual en la Casa del Artista Plástico y es objeto de una retrospectiva de su obra en la 7.ª Bienal Internacional de São Paulo.
Sería el último tributo que se le rendiría en vida.
(Sem Penalidade CLS)









