
Les Demoiselles d'Avignon - Pablo Picasso
Les Demoiselles d'Avignon - Pablo Picasso
(Sem Penalidade CLS)
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El genio dedicó su alma a pintar el techo de la capilla más famosa del mundo.

Considerado un cuadro precubista, Les Demoiselles d'Avignon (Las Señoritas de Aviñón) es, sin duda, una de las pinturas más célebres de Pablo Picasso. Marca el inicio del cubismo, pero también pone de manifiesto la profunda influencia del arte africano en la obra del maestro. ¡Imagínense el revuelo! La tela fue tildada de inmoral cuando finalmente se expuso al público en 1916. Georges Braque, visionario él, fue uno de los escasos artistas que la estudiaron con fervor, lo que desembocó directamente en sus colaboraciones en aquella simbólica sociedad artística.
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Cuando Picasso la pintó, sabía, intuía, con una lucidez pasmosa, que era la obra más trascendental de su carrera hasta ese momento. ¡Qué genio! Se comenta que el artista, invadido por una inseguridad comprensible ante tal ruptura, solo la desveló a su marchante tras meses de revisión meticulosa de aquella monumental pintura que se ocultaba en su estudio parisino.
Les Demoiselles d'Avignon marcó una ruptura radical, un terremoto en la composición tradicional y la perspectiva pictórica. ¡Una osadía! Nos muestra a cinco mujeres desnudas, con sus figuras compuestas por planos audaces y rostros desfigurados, inspirados, sí, por la reciedumbre de la escultura ibérica y la fuerza telúrica de las máscaras africanas. El espacio, comprimido hasta el límite, hace que las figuras parezcan proyectarse hacia adelante en fragmentos irregulares, casi agresivos. Y esas frutas en primer plano, una naturaleza muerta que se ubica en la parte inferior de la composición, se tambalean sobre una mesa que desafía toda lógica, ¡imposiblemente volcada hacia arriba!
El nombre Aviñón del título, ¡ojo al dato!, no es una referencia geográfica cualquiera; alude a una calle de Barcelona, tristemente célebre por su burdel. Un detalle picante. Y hay más: en los estudios preparatorios de Picasso para la obra, la figura de la izquierda era un hombre. Pero el genio decidió eliminar ese detalle, esa presencia masculina, en la pintura final. ¡Una decisión clave!
Esta pintura fue, y esto es crucial, chocante incluso para los amigos artistas más íntimos de Picasso, tanto por su contenido incendiario como por su ejecución audaz. El desnudo femenino no era, per se, inusual en el arte, pero la manera en que Picasso representó a estas mujeres como prostitutas en posturas sexuales agresivas, casi desafiantes, fue algo inédito. Sus profundos estudios sobre el arte ibérico y tribal resplandecen, ¡vaya si lo hacen!, en los rostros de tres de las mujeres, que se nos presentan como máscaras, sugiriendo una sexualidad no solo agresiva, sino primigenia, salvaje.
Picasso, con una audacia sin precedentes, fue aún más lejos con sus experimentos espaciales. ¡Qué visionario! Abandona la dulce ilusión renacentista de la tridimensionalidad para presentarnos un plano de imagen radicalmente aplastado, fragmentado en puras geometrías. La pierna de la mujer de la izquierda, por ejemplo, está pintada como si la viéramos desde múltiples ángulos a la vez; resulta casi imposible distinguir la pierna del espacio negativo que la rodea, creando una ilusión donde ambos elementos parecen proyectarse al primer plano. En estos trazos, en cada pincelada, advertimos la inconfundible huella, la profunda influencia del maestro Paul Cézanne.
Esta pintura, ¡atención!, no solo se erige como una obra maestra de la historia del arte universal, sino que además, y esto es lo verdaderamente revolucionario, rompe y viola cada tradición, cada convención visual que se había conocido hasta entonces. Es un grito, una declaración de principios.
Impacto del Arte Africano en la Obra de Picasso
Es más que notable, es palpable, la influencia del arte africano en Les Demoiselles d'Avignon; una impronta que sella una ruptura radical en la composición tradicional y en la perspectiva pictórica. ¡Es el alma africana que palpita en la tela! La representación de esas mujeres desnudas, con sus figuras compuestas por planos audaces y rostros desfigurados, inspiradas directamente en la fuerza ancestral de la escultura ibérica y las máscaras africanas, es, sin lugar a dudas, la prueba más fehaciente de este impacto.
La Ruptura con la Tradición
Les Demoiselles d'Avignon se erige, sin pestañear, como una de las obras más trascendentales de Pablo Picasso, ¡un verdadero hito! Marca, ni más ni menos, el nacimiento del cubismo. Recordamos que fue tildada de inmoral cuando se expuso públicamente en 1916; una reacción que, por sí misma, subraya la radicalidad de su ruptura con toda tradición y convención establecida. ¡Subversión pura!
Una Reflexión Final
En definitiva, Les Demoiselles d'Avignon es una obra-maestra ineludible en la historia del arte universal, un faro que señala una ruptura radical en la composición tradicional y la perspectiva. La huella del arte africano es indeleble, ¡es su latido! Y no olvidemos el escándalo moral que provocó en 1916 al ser expuesta. Es, sin duda alguna, la prueba más fehaciente del talento descomunal de Pablo Picasso para gestar obras que, con furia y genialidad, destrozan lo establecido y redefinen lo posible.
TÍTULO: Les Demoiselles d'Avignon "Las Señoritas de Aviñón"
AÑO: 1907
TÉCNICA: Óleo sobre lienzo (243.9 × 233.7)
LOCALIZACIÓN: MOMA - Museo de Arte Moderno de Nueva York - USA
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