
Noche Estrellada, la obra maestra de Vincent Van Gogh
Noche Estrellada, la obra maestra de Vincent Van Gogh
(Sem Penalidade CLS)
En los últimos años de su vida, Vincent Van Gogh dio vida a una de las pinturas más impactantes y debatidas de toda la historia. ¡Ay, Noche Estrellada (Starry Night)! Es un lienzo tan onírico que es sencillamente imposible contemplarlo sin intentar desentrañar el alma que palpita en ese torbellino de colores, en esas pinceladas magistrales, en los trazos ondulados que se rectifican y contrastan, creando un universo propio.
Pocos, poquísimos, saben que el propio Vincent consideraba su Noche Estrellada una obra fallida. ¡Qué ironía! La pintó desde la ventana del Asilo Saint-Paul donde residía. En sus cartas a su hermano Théo, comentando sus lienzos —que enviaría por correo, por cierto— (Théo, con un esfuerzo sobrehumano, intentó sin éxito venderlos), Van Gogh la describió sin tapujos como una pintura "no muy buena".
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La Noche Estrellada es la única pintura nocturna de aquella serie que capturaba las vistas desde su ventana en el sanatorio. Van Gogh, en otra misiva a su hermano, relataba que "observando el cielo por la ventana antes del amanecer, notó que estaba límpido, nada más que una estrella muy grande, que solo podía ser la Estrella del Alba". Investigadores apasionados han corroborado que, efectivamente, Venus era extraordinariamente visible al amanecer durante la primavera de Provenza en 1889; ¡su fulgor fue un auténtico esplendor! Por tanto, la "estrella" más brillante del cuadro, justo a la derecha del ciprés, es, sin lugar a dudas, el segundo planeta de nuestro Sistema Solar: Venus.
La Noche Estrellada, ¡ah, qué portento! Es una obra que derrama inspiración sobre innumerables formas de arte. Representa, al mismo tiempo, un instante sublime y profundamente íntimo en la mente de un ser capaz de observar la belleza natural con respeto, calma, una tenacidad conmovedora y amor desbordante. Pero va más allá: trasciende, se eleva hacia lo eterno, hacia algo vasto, inmenso, externo; como el cielo mismo, sus estrellas inmemoriales y la luna silenciosa.
UNA CURIOSIDAD:
Fascinado por el genio del artista y, sobre todo, por esta pintura en particular, un entusiasta de la red se lanzó a un grandioso ejercicio de imaginación. ¿Cómo habría sido la imagen real que inspiró al maestro aquella noche si Van Gogh no hubiese estado internado? El resultado: ¡pura creatividad... e increíblemente real!
. NOCHE ESTRELLADA SOBRE EL RÓDANO
El Ródano (en francés, Rhône), es un majestuoso río europeo que nace en Suiza y concluye su viaje en Francia, donde finalmente desemboca en el mar Mediterráneo.
En sus últimos años, el pintor holandés mostró un fascinante interés por los cielos nocturnos. Se cuenta que sentía una profunda atracción por la astronomía, llegando a ser un ávido lector de revistas dedicadas a este tema.
El lienzo Noche Estrellada sobre el Ródano nació en Arlés, al sur de Francia, justo el lugar adonde Van Gogh se había trasladado en pos de luz y color, nueve meses antes de su internamiento. A pesar de la exuberancia del azul y el amarillo, todo rezuma calma y esplendor; las luces naturales, emanadas de las estrellas, se funden con el dorado resplandor de las casas reflejado en el río. Las suaves ondulaciones del agua, ¡qué belleza!, crean una atmósfera romántica. El impacto visual es fulminante, una magia pura se establece al instante entre la obra y quien la contempla.
Esta escena nocturna, según atestiguan los estudiosos, se gestó a partir de una conmovedora experiencia de la oscuridad sin fin, que el propio Van Gogh describió en una carta a su hermano:
"Una vez salí a dar un paseo por la playa desierta, de noche. No fue alegre, ni triste: fue bello."

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