
Yayoi Kusama: Vida y Obra. De Instalaciones Envolventes a Colaboraciones de Élite Mundial.
Yayoi Kusama: Vida y Obra. De Instalaciones Envolventes a Colaboraciones de Élite Mundial.
(Sem Penalidade CLS)
Narcissus Garden, una pieza concebida para la Bienal de Venecia en 1966, ha viajado por el mundo bajo el mismo nombre. Compartida cerca del pabellón italiano, esta instalación es un emblema rotundo de la inventiva artística.
Aquel proyecto original, con sus mil quinientas esferas espejadas de plástico desparramadas por el suelo, dejó a muchos espectadores preguntándose si estaban ante una exhibición o una instalación.
(Sem Penalidade CLS)
Kusama, ataviada con un kimono dorado, se mezclaba entre las esferas durante la performance, ofreciéndolas en venta a los compradores intrigados.

En Brasil, la obra encontró su lugar en el Instituto Inhotim (Brumadinho, Minas Gerais) durante el año 2009.
Allí se erigió con quinientas esferas de acero inoxidable que, flotando sobre el espejo de agua, danzan con el viento y otros impulsos externos, creando formas efímeras.
Inspirada en el mito de Narciso, aquel que se prendó de su propio reflejo en el agua, la obra teje un universo con cientos de espejos; estos distorsionan, fragmentan y, por encima de todo, multiplican la imagen de quien se detiene a contemplarla.
El 16 de julio de 2023, Inhotim abrió sus puertas a la Galería Yayoi Kusama. Este espacio ahora custodia dos de sus creaciones: I’m Here, But Nothing (2000) y Aftermath of Obliteration of Eternity (2009), piezas que se sumaron a la Colección del Instituto Inhotim en 2008 y 2009, respectivamente.
El diseño paisajístico de la Galería Yayoi Kusama traza una ruta serpenteante entre rocas, desvelando el espacio al público de forma gradual, cual invitación a la curiosidad del recién llegado.
Este proyecto paisajístico cobró vida gracias a Juliano Borin, curador botánico de Inhotim, y a Geraldo Farias, miembro del equipo del Jardín Botánico de Inhotim, con el valioso aporte de Bernardo Paz.
El jardín, meticulosamente planeado, se inspira en un vergel tropical multicolor, con un sutil aire de psicodelia. Acoge más de 4.000 bromelias y exhibe el lenguaje paisajístico ya consolidado del museo y jardín botánico. Sin embargo, también evoca la profunda conexión de Kusama con sus raíces japonesas y ese patrón de lunares que puntúa una y otra vez su legado.



Entre sus numerosas contribuciones y alianzas, sobresalen dos notables colaboraciones que la artista tejió con la firma de lujo francesa Louis Vuitton. La primera, en 2006, vio a Yayoi reimaginar el Vuitton Ellipse, un icónico bolso de la casa, adornándolo con sus característicos lunares sobre el omnipresente logo de LV.
La marca, bajo la batuta de Nicolas Ghesquière en la actualidad, quiso reeditar aquel éxito con una nueva colección en 2023. Esta vez, la propuesta incorpora una técnica especial, fruto del ingenio de sus propios artesanos, donde los lunares dan la impresión de recién pintados, con un sugerente aspecto "mojado".
La colección goza de un éxito rotundo. Y la marca, ni corta ni perezosa, decidió innovar en marketing: desplegó la figura de Yayoi a escala realista (¡y monumental!) en las fachadas de sus tiendas insignia, desde los Campos Elíseos hasta Nueva York.


Más allá del universo de la moda, Yayoi también dejó su huella "vistiendo" a la mismísima Madame Clicquot.
Fue en 2012 cuando la pintora fue invitada a una colaboración especial, concebida para una subasta benéfica en Tokio. Allí, Kusama insufló nueva vida a un retrato de Madame Clicquot, impregnándolo con su célebre método de lunares.
Veuve Clicquot, entusiasmada, le encargó reinterpretar la botella y el estuche de su añada recién lanzada: La Grande Dame 2012.
La temática floral, por su parte, se repite en una creación original, “Mi corazón que florece en la oscuridad de la noche”, plasmada en el formato magnum de La Grande Dame.
¡Una obra de edición limitada, disponible en tan solo cien piezas numeradas!
“Mi arte es el eco de mi vida, una manifestación visceral de la enfermedad mental que nace de las alucinaciones que veo y siento.
Mis obras son la fiel traducción de las alucinaciones e imágenes obsesivas que me acosan, tomando forma de esculturas y pinturas.
Cada una de mis piezas es un vástago de la neurosis obsesiva, indisolublemente ligada a mi padecimiento.
Y sigo creando, incluso cuando las alucinaciones no me visitan.” (Yayoi Kusama)
Para desentrañar el resto de esta fascinante travesía, te invitamos a nuestro próximo artículo: Yayoi Kusama: Vida y Obra: El Universo de las Calabazas y la Diversidad de sus Expresiones Artísticas.
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