
Biografía de Pieter Bruegel el Viejo: Obras maestras y su huella en el arte
Un recorrido por la vida y obra del inmenso Pieter Bruegel el Viejo, desentrañando sus piezas más célebres y su impacto imperecedero.
(Sem Penalidade CLS)
Galería - Arte Comentado
Paisaje con Cristo apareciendo a los apóstoles en el mar de Galilea (o Tiberíades) - Una de sus primeras telas, fruto de lo aprendido en su viaje a Italia. Fue guiado, entonces, por Maarten de Vos, un pintor de Amberes que precisamente trabajaba en suelo italiano en aquel tiempo.
(Sem Penalidade CLS)
El Paisaje con la caída de Ícaro - Esta pieza nos cuenta la historia de Ícaro y su trágico final. Un muchacho que anhelaba volar, tanto que fabricó alas de cera y plumas. Desoyó las advertencias de su padre: "no vueles demasiado cerca del sol". Sus alas, claro, se derritieron. Se precipitó al mar. Uno podría suponer que un desenlace así de dramático sería el epicentro de la obra de Bruegel. Pero no. Se transforma en una vasta estampa de la vida campesina más cotidiana. La muerte del héroe, entonces, adquiere un tono casi cómico, un giro del artista. La composición, descarada, destila un claro escepticismo hacia la pomposa pintura mitológica que había reinado en el siglo anterior, el del Renacimiento.
La Lucha entre el Carnaval y la Cuaresma se alza como una de las obras más cruciales de su trayectoria, y sin duda, de las más debatidas del Renacimiento. Pincha aquí para adentrarte en ella.
Los Proverbios Flamencos - Bruegel es reconocido por sus escenas cargadas, donde pululan grupos de figuras inmersas en pequeñas, pero significativas, interacciones. Tales composiciones, cada una un microcosmos, forjan, a su vez, un tema global, a menudo de corte satírico o didáctico. Una estrategia compositiva que resonaría hondo en la historia del arte.
En esta pintura, las acciones de los habitantes dan vida a unos 120 proverbios flamencos distintos, todos conectados con las peculiaridades del obrar humano. Ahí lo tenemos, por ejemplo, en primer plano a la izquierda: un hombre se golpea la cabeza contra una pared de ladrillos. ¿Qué simboliza? La obstinación del necio, que persiste en lo imposible. A la derecha, una figura se inclina, apesadumbrada, sobre un caldero de gachas derramadas. Es un recordatorio al espectador: lo hecho, hecho está. Las acciones consumadas no se pueden deshacer. Así, al plasmar las flaquezas de la existencia diaria, el artista ensanchó, con una perspicacia y una irreverencia muy suyas, el abanico de temas a disposición del pintor renacentista.
Juegos de Niños - Aquí, en este lienzo, se agolpan más de doscientos niños. Juegan. En incontables juegos que evocan, sin falta, los ecos de nuestra propia infancia.
La Torre de Babel - Pincha aquí para profundizar en esta obra maestra de Bruegel.
Los Cazadores en la Nieve - Sin duda, una de las obras más queridas de Bruegel, y, a la vez, una de las representaciones invernales más célebres del arte occidental. Jamás un artista había logrado plasmar con tal fuerza esa frialdad, ese silencio tan propio del paisaje nevado. La manera de Bruegel trascendió, y mucho, las técnicas de paisaje típicas de su tiempo. Nos legó composiciones intrincadas que, gracias a armonías cromáticas, saben comunicar la atmósfera de la escena, de la estación. Fíjate bien: la obra la dominan dos tonalidades frías: el blanco puro de la nieve y el verde pálido del cielo, del hielo. Todos los seres vivos aparecen oscuros. Esto choca con las asociaciones de color acostumbradas, y acentúa la sensación de desamparo y escasez. Pero, curiosamente, la multitud de figuras en el lienzo, sugiere vitalidad, una colectividad que no se rinde ante el frío. Una comunidad, allí, cercana, imbatible.
Paisaje Invernal con Patinadores - Este cuadro nos dibuja una aldea en Brabante, provincia holandesa, donde sus vecinos se regocijan, ajenos a la trampa para pájaros que acecha cerca. Un detalle, por cierto, recurrente en su producción.
La Danza Nupcial - Bruegel, en este cuadro, nos regala a los campesinos inmersos en escenas de ocio y festejo. En el Renacimiento, entre los artistas, una idea preponderaba: solo la religión, la mitología y las vidas de los grandes hombres merecían el pincel. Pues bien, la escena de boda campestre de Bruegel, una afirmación rotunda de la vida, se desborda con alegres juerguistas que celebran el acontecimiento.
La Parábola de los Ciegos - De las últimas pinceladas de Bruegel, esta pieza se inspira en el Evangelio (Mateo 15:14): "Dejadlos; son guías ciegos de ciegos; y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo". Con esta obra, Bruegel buscaba ilustrar la ceguera espiritual ante la fe: seis invidentes avanzan desolados, como gritan las facciones de sus rostros. La caída del primer ciego, el que encabeza la comitiva, nos revela que él mismo es la primera víctima de esta oscuridad interior.
Corría el año 1567. El consejo dictó arrestos y ejecuciones masivas, buscando afianzar el dominio español y sofocar el protestantismo. Este clima, tal vez, explica el tono amargo y melancólico que respira esta pintura, probablemente vinculada a la instauración del Consejo de los Tumultos, establecido por el gobierno de los Países Bajos españoles en aquella época. La silueta de una Iglesia en el último plano, sugiere, a su vez, lecturas tanto pro como anticatólicas.

(Sem Penalidade CLS)









