
Carybé: Biografía y obra: La Consolidación en Bahía y el Legado de un Maestro
Carybé: Biografía y obra: La Consolidación en Bahía y el Legado de un Maestro
(Sem Penalidade CLS)
Apasionado por Bahía, el pintor Carybé se asentó definitivamente en Salvador en 1950, un lugar que sirvió de telón de fondo para sus pinturas más hermosas y significativas.
Esta ciudad admirable fue la cuna de incontables obras maestras, hoy día admiradas globalmente.
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En 1952, recibió una invitación para un trabajo ambicioso en São Paulo: participar en la producción cinematográfica de Lima Barreto, el clásico 'O Cangaceiro'. Allí, Carybé fungió como director artístico, dibujante y, sí, también como extra.
Esa vivencia resultó crucial para el avance de su carrera; le abrió puertas a proyectos aún más audaces.
En 1953, nació en Salvador su segunda hija, Solange.
La vida personal y profesional de Carybé bullía. Sin pausa, siguió esculpiendo un arte que asombraba, sin excepción, a quien lo veía.
En 1955, formó parte de la III Bienal de Arte de São Paulo, donde obtuvo el 1º Premio Nacional de Dibujo. Más tarde, en 1961, la VI Bienal lo reconoció con un espacio de honor en su Sala Especial.

Premios y galardones solo espolearon su impulso creador, llevándolo a metas de excelencia cada vez más altas.
La década de los 60 fue un torbellino de logros: publicó los libros As Sete Portas da Bahia y O Olho do Boi; expuso en Bagdad y Roma; creó diversos murales en Salvador, Río de Janeiro y Recife; e inició una colaboración icónica como ilustrador oficial de los libros de Gabriel García Márquez, una sociedad que perduraría.
Esa sociedad con García Márquez se erigió como uno de los pináculos de su carrera, convirtiéndolo en uno de los ilustradores más emblemáticos del escritor.
En los años 70, el artista cosechó la medalla de oro en la 1ª Exposición de Bellas Artes Brasil-Japón, itinerante por São Paulo, Río de Janeiro, Brasilia, Tokio y Osaka. Publicó su primer álbum de xilografías. Empezó a ilustrar libros de Jorge Amado. Realizó dos esculturas para el Aeropuerto Internacional de Galeão, en Río de Janeiro.
Estos logros, lejos de apaciguar su espíritu, solo acrecentaron su renombre, cimentándolo como una figura central del arte brasileño.
La década de los 80 fue pródiga en premios y honores. Todo arrancó en 1981, con una gran celebración en el Largo do Pelourinho, en Salvador, con motivo de su 70º cumpleaños.
En 1982, la Universidad Federal de Bahía le otorgó el título de Doctor Honoris Causa. Ese mismo año, junto a Rubem Braga, dio a la luz 'Uma Viagem Capixaba'.

Una vez más, estos reconocimientos no hicieron sino avivar su llama creativa, impulsándolo hacia nuevas cimas de maestría.
En 1984, expuso en México y Estados Unidos. Dos años después, en 1986, Salvador acogió una significativa retrospectiva (50 años) de su trabajo, cubriendo de 1936 a 1986.
Esta retrospectiva marcó un hito en su trayectoria, consolidándolo como uno de los artistas brasileños más trascendentales de la historia.
En 1988, junto al artista Poty, ejecutó un conjunto de seis paneles que hoy son parte esencial de la decoración del mural de Portinari sobre Tiradentes. Dichos paneles se encuentran en el Salón de Actos del Memorial de América Latina, en São Paulo. Estas seis obras, en hormigón visto, fueron grabadas en bajorrelieve; cada una mide 4,00 x 15,00m. Retratan los Pueblos Precolombinos, los Pueblos Afro, los Conquistadores, los Inmigrantes, los Libertadores y los Edificadores.
Estos murales, sin duda, figuran entre las obras maestras de Carybé y, a menudo, son tildados de los mejores paneles existentes en Brasil.
En 1989, llevó a cabo una gran exposición individual en el Museo de Arte de São Paulo (MASP), donde además presentó el libro 'Carybé'.
Aquella exposición personal, de las más ambiciosas de su vida, lo reafirmó como figura capital del arte brasileño de siempre.
Ya en los noventa, superando los ochenta, seguía activo: exposiciones y viajes se sucedían. Las celebraciones por el 80º cumpleaños de Jorge Amado fueron numerosas, y Carybé, fiel a su amigo y compañero, participó con muestras dedicadas a él.
La existencia de Carybé, pródiga en logros y reconocimientos, lo elevó a la categoría de artista brasileño esencial para cualquier época.
En 1992, viajó con su esposa Nancy a Alemania para una exposición individual en el Festival de Hamburgo. Ese mismo año, exhibió diez paneles de Orixás en el Centro Georges Pompidou, y su pintura "San Sebastián" fue adquirida por el Museo del Vaticano.
Aquellas exposiciones constituyeron cimas en la trayectoria de Carybé, afianzándolo como figura mayúscula en el panorama artístico brasileño.
Partió de su amada Salvador el 1º de octubre de 1997.

Para comprender el resto de este fascinante recorrido, le invitamos a nuestro siguiente artículo: Carybé: Biografía y su obra: Una Mirada Detallada a Sus Principales Creaciones.
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