
Wassily Kandinsky: El Legado y las Obras Pioneras del Arte Abstracto
Wassily Kandinsky: El Legado y las Obras Pioneras del Arte Abstracto
(Sem Penalidade CLS)
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El genio entregó su alma para pintar el techo de la capilla más célebre del mundo.
Sorprendentemente, le tomó más de cuatro años laborar bajo condiciones casi asfixiantes.
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GALERÍA DE ALGUNAS OBRAS
EL CABALLERO AZUL - Esta célebre obra data de los años de Múnich, período en que el artista ruso exploraba nuevas estructuras de imagen y color. La romántica estampa del caballero y su caballo blanco galopando sobre la colina es un símbolo vívido de energía y dinamismo. Y, de hecho, a partir de ella, gestó el movimiento "Der Blaue Reiter" (El Jinete Azul).

BELLEZA RUSA EN UN PAISAJE - Tras la II Guerra Mundial, Kandinsky comenzó a organizar sus lienzos en tres categorías: Impresión – Improvisación – Composición
Esta tela, donde persisten elementos románticos, se encuadra en el conjunto de obras de sus primeros años. El propio artista confiesa: "En esa etapa, mi afán era plasmar la musicalidad del paisaje ruso mediante líneas directrices y numerosas pequeñas pinceladas de color".

MÚNICH CON LA IGLESIA DE SANTA ÚRSULA - En un tiempo donde los críticos más tradicionales fruncían el ceño y veían en los lienzos impresionistas simples borrones de pintura sobre el bastidor, Kandinsky se sintió maravillado. Las obras de impresionistas y postimpresionistas fueron su inspiración para alumbrar una nueva manifestación artística. Se plantaba así la semilla del arte abstracto, una forma de expresión que encontraría en Kandinsky a un pionero y a uno de sus teóricos más fervientes.

PAISAJE DE INVIERNO - Revelando la impronta del cromatismo fauvista en sus creaciones tempranas, Kandinsky incorpora líneas firmes y contornos definidos, pilares esenciales de sus obras abstractas futuras.

VÍA DE FERROCARRIL EN MURNAU - Aquí, en esta obra, se vislumbra la tendencia in crescendo del artista hacia la abstracción. Las casas, los árboles, se reducen a meras líneas; el color, por su parte, busca desligarse de su cometido ilustrativo para dar rienda suelta a la improvisación. El movimiento lo insinúa el tren oscuro que rasga el paisaje multicolor.

PRIMERA ACUARELA ABSTRACTA - Es con esta acuarela que Kandinsky marca, de manera definitiva, el inicio del ciclo histórico del arte no figurativo. Algunos críticos sostienen que el artista, sin duda, buscaba recrear el primer contacto del ser humano con un universo aún por descubrir. La obra deviene en un entramado de líneas, colores y formas que, si bien aluden a elementos sin identidad definida, consiguen transmitir una armonía impecable entre todos sus componentes.

IMPROVISACIÓN - A través de las obras que Kandinsky pintó entre 1909 y 1912, es posible seguir la evolución del artista hacia la abstracción. Las formas familiares se transmutan en fórmulas, luego en composiciones plenamente autónomas, que invitan a una deliciosa diversidad de asociaciones. Las montañas y árboles se convierten en líneas curvas y sinuosas; los animales, en dinámicos entrelazados; los hombres, las casas, en figuras fantásticas. Y aunque el color pierde su propósito ilustrativo, la representación cede su espacio a la "composición" y la "improvisación". El propio título es, entonces, reemplazado por un número escueto o por una indicación de carácter general.

EN EL CUADRADO NEGRO - Hacia 1920, Kandinsky se desvía del dramatismo que caracterizó el período anterior para adentrarse en un universo distinto: el de las formas puras y los colores nítidamente articulados. Elementos más o menos geométricos se erigen entonces en sus herramientas expresivas.

Haga clic aquí para descubrir su pintura más renombrada: AMARILLO, ROJO Y AZUL de 1925.
ALGUNOS CÍRCULOS - Las teorías gestadas en el grupo de investigación de la Bauhaus realzaban el estudio del círculo, concebido como "símbolo de la eternidad y el infinito", y cuyas tonalidades esenciales abarcaban el rojo, azul, amarillo y violeta. Al respecto, dirigiéndose a un crítico, Kandinsky plasmó:
"... ha notado la predilección que otorgo al círculo. Esta forma simple, esencial y maleable me cautiva por sus posibilidades infinitas...".

CORTE EN LA SERENIDAD - Un fondo sombrío, formas geométricas, colores sobrios: estos son los distintivos que definen esta tela. Nos encontramos ante una obra que subraya, una vez más, la particular dedicación a los colores; estos, según los artistas de la Bauhaus, podían ser cálidos o fríos, dinámicos o pasivos, vehementes o suaves, ejerciendo sobre el espectador un influjo ya sea benéfico o subversivo.

COMPOSICIÓN X - Realizada en Francia, esta pintura monumental se apoya en un fondo negro para intensificar el impacto visual de las formas ondulantes de colores vibrantes en primer plano. La presencia de esa vasta expansión negra resulta significativa, dado que Kandinsky solía emplear el color con mesura; evoca tanto el cosmos como la oscuridad inherente al final de la vida. Los planos de color serpenteantes nos remiten a organismos microscópicos, pero también manifiestan las profundas emociones y sentimientos espirituales que Kandinsky experimentó en sus últimos años.

EL ATREVIMIENTO MODERADO - Esta pieza, la última de Kandinsky, nos permite atisbar un aparente velo de melancolía que impregna los colores empleados: el violeta del fondo se fusiona con las tonalidades de rojos, azules y verdes de las formas que componen esta fantasiosa obra. La figura más grande, por cierto, acapara toda la superficie del lienzo.

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