
Expresionismo: Temas, Artistas y el Legado Tras la Gran Guerra
Expresionismo: Temas, Artistas y el Legado Tras la Gran Guerra
(Sem Penalidade CLS)
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, los colores audaces y los ángulos singulares del expresionismo hallaron un nuevo propósito.
Al principio, muchos artistas vieron en la guerra una vía para derrocar la sociedad burguesa, su materialismo imperante y las cadenas culturales. La consideraron un catalizador.
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Sin embargo, una vez alistados o reclutados, la crudeza de su experiencia en el frente desmoronó aquel optimismo. Para muchos, el trauma desembocó en colapsos mentales severos.
Estos artistas-soldados, con cuerpos y mentes marcados, comenzaron a plasmar en sus obras una visión de pesadilla del mundo, justo como la habían vivido en las trincheras.
Terminada la Primera Guerra Mundial, los artistas empezaron a percibir la ciudad como una prolongación del campo de batalla. Luchaban con los efectos devastadores en su psique colectiva y en la economía de la nación.
El artista expresionista no buscaba retratar el mundo tal como se veía, sino cómo se sentía. Con ello, la autenticidad y la fuerza expresiva del arte se vieron revitalizadas, renovadas.
En general, estos creadores rechazaron las convenciones estilísticas imperantes y el canon temático de la cultura visual alemana de principios del siglo XX. En su lugar, volvieron la mirada hacia las introspectivas y vibrantes pinturas de los posimpresionistas, y hacia obras de artistas alemanes y austriacos que ya habían ahondado en el lado más oscuro de la existencia y la imaginación artística en su quehacer.
Muchos expresionistas, además, hallaron su inspiración primigenia en los patrones planos y las formas contundentes de movimientos coetáneos.
Al concebir retratos y autorretratos, los expresionistas no buscaban tanto la fidelidad mimética de sus modelos o de sí mismos, sino comunicar una hondura de significado o una experiencia emocional. La verdad residía en el sentir, no en el ver.
Activos principalmente en Alemania y Austria durante las décadas de 1910 y 1920, aún con la carnificina de la Primera Guerra Mundial fresca en la memoria, su interés primordial radicaba en capturar los estados psicológicos de sus sujetos. Un retrato del alma, no del rostro.
Para trasladar la expresión del sentimiento humano, los artistas emplearon recursos formales que distorsionaban el color y configuraciones insólitas. La forma se plegaba al mensaje interior.
Para los expresionistas, la naturaleza ofrecía un refugio sanador frente al bullicio y la ansiedad urbanos. Era un respiro para el espíritu.
De colores disonantes y ángulos agresivos, sus paisajes mutaban hacia azules, verdes y tonos terrosos. Una paleta que reflejaba un sentir.
En el seno de la naturaleza, tanto los artistas como sus modelos hallaban la libertad. Allí se despojaban de las inhibiciones y celebraban la autonomía de mente y cuerpo.
El término Expresionismo
Se cree que el nombre de este movimiento, "expresionismo", fue acuñado en 1910 por el historiador de arte checo Antonin Matejcek, quien buscaba señalar lo opuesto al Impresionismo. Una diferencia fundamental, un viraje estético.
Mientras los impresionistas anhelaban capturar la majestuosidad de la naturaleza y la forma humana de manera objetiva, los expresionistas, en cambio, se volcaron a expresar la vida interior. A menudo lo hacían a través de representaciones toscas y crudas, cargadas de subjetividad.
Cabe señalar, no obstante, que ni los artistas de Die Brücke, ni los de otros submovimientos afines, se autodenominaron jamás "Expresionistas". De hecho, en los albores del siglo, el término se aplicaba de forma general a una vasta gama de estilos, incluyendo el simbolismo y el posimpresionismo.
Arte Degenerada
Durante la década de 1930, el partido nazi ascendió al poder en Alemania. Un periodo oscuro, de profundos cambios.
Numerosos artistas e intelectuales sufrieron la represión de sus derechos políticos, individuales y, por supuesto, artísticos. La libertad de expresión se marchitaba.
Los nazis proclamaron que la obra de muchos artistas modernos era perversa o, en sus palabras, "degenerada". Los expresionistas, por supuesto, estaban en esa lista negra.
Sus obras fueron confiscadas de los museos alemanes y, más tarde, expuestas en la célebre Exposición de Arte Degenerado, que tuvo lugar en Múnich en 1937. Un acto de condena pública.
Aquella exposición exhibió de forma caótica más de 650 pinturas y esculturas confiscadas, publicaciones y trabajos sobre papel. Todo fue ridiculizado sin piedad en una serie de textos irrisorios, llenos de desprecio.
Muchas de aquellas piezas fueron vendidas posteriormente en subastas a colecciones privadas o museos. Otras, tristemente, acabaron siendo pasto de las llamas, quemadas por oficiales nazis.
Con el tiempo, el Ministro de Propaganda del Reich, Josef Goebbels, dictaminó una investigación aún más exhaustiva sobre las colecciones de arte públicas y privadas en Alemania. Una purga cultural en toda regla.
Así, unas 16.000 obras de arte fueron confiscadas. Y, lamentablemente, algunas de ellas nunca volvieron a ser recuperadas, perdidas para siempre.
ARTISTAS FUNDAMENTALES DIRECTAMENTE VINCULADOS AL EXPRESIONISMO
- Ernst Ludwig Kirchner, Wassily Kandinsky, Franz Marc, Fritz Bleyl, Karl Schmidt-Rottluff, Erich Heckel, August Macke, Max Beckmann, Oskar Kokoschka, Otto Dix, George Grosz, Käthe Kollwitz, Max Pechstein y Paul Klee
ARTISTAS INFLUENCIADOS
- Egon Schiele; Lasar Segall; Anita Malfatti; Alberto Giacometti; Lyonel Feininger ; František Kupka; Georges Rouault; António Carneiro; Arthur Segal; Max Jacob; Candido Portinari; Gabriele Münter; Max Weber; Amedeo Modigliani; Arturo Souto; Francis Bacon; Aldo Locatelli; Oswaldo Goeldi; entre otros...
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