
Paul Klee: Vida y Obra. Los Años Formativos y el Ineludible Llamado del Arte
Paul Klee: Vida y Obra. Los Años Formativos y el Ineludible Llamado del Arte
(Sem Penalidade CLS)
Índice do Artigo
Paul Klee fue uno de los artistas más fundamentales del siglo XX, un pintor célebre con un estilo absolutamente inconfundible.
Recibió la impronta de movimientos artísticos trascendentales como el expresionismo, el cubismo y el surrealismo.
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Era un dibujante nato, un explorador incansable que, tras experimentar sin tregua, acabó por dominar magistralmente la teoría del color, y sobre ella escribió con una profundidad asombrosa.
Sus tratados, no en vano, se equiparan en trascendencia para el arte moderno a lo que significaron los escritos sobre pintura de Leonardo da Vinci para todo el Renacimiento.
Junto al genial pintor ruso Wassily Kandinsky, Klee impartió cátedra en la célebre escuela alemana de arte, diseño y arquitectura, la Bauhaus.
Sus obras son un espejo donde se reflejan sus recuerdos más íntimos, destellos de una perspectiva infantil que nunca abandonó; plasman sus estados de ánimo, sus creencias más arraigadas y, por supuesto, la innegable huella de su formación musical.
Paul Klee: Su Biografía
Paul Klee vio la luz en Münchenbuchsee, un pequeño rincón de la Suiza profunda, el 18 de diciembre de 1879.
Con apenas siete años, Paul ya desgranaba las primeras lecciones de violín en la Escuela Municipal de Música.
Aun siendo un adolescente, desafiando el insistente deseo de sus padres por una carrera musical, Klee ya había decidido que su camino, su única senda, era el de las artes visuales.
Así, con la renuente venia de sus progenitores, en 1898 inició sus estudios artísticos en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Múnich, bajo la tutela de Heinrich Knirr y Franz von Stuck.
Tras obtener su diploma en la Academia de Bellas Artes, Klee emprendió un revelador viaje a Italia junto a su amigo Hermann Haller, donde se empapó de arte e historia desde octubre de 1901 hasta mayo de 1902.
Fue durante aquellos años de formación en Múnich cuando Paul Klee conoció a la pianista bávara Lily Stumpf.
En 1910, Berna fue testigo de su primera exposición individual, un hito. Tras ello, su obra viajó por otras tres ciudades suizas, sembrando ya la semilla de su genio.
Sorprendentemente, Klee se mantuvo al margen de los fervores de la vanguardia moderna hasta 1911, año crucial en que, en Múnich, conoció a Alfred Kubin. Fue a través de él que se produjo el encuentro que lo sacó del aislamiento: Franz Marc, Wassily Kandinsky y August Macke, pilares de Der Blaue Reiter (El Jinete Azul).
Desde ese instante, sellaron una amistad que los acompañaría por el resto de sus días.
Paul Klee, sin duda, se erige como una de las figuras cumbres del arte del siglo XX; un pintor célebre, dueño de un estilo personalísimo e inconfundible.
Su visión fue moldeada por las corrientes más potentes de la época, entre ellas el expressionismo, el cubismo y, por supuesto, el siempre sorprendente surrealismo.
Incluso siendo muy joven, casi un niño, Klee ya había fijado su rumbo hacia las artes visuales, contraviniendo la férrea voluntad de sus padres, que soñaban para él con la música.
Para comprender el resto de este fascinante periplo, te invitamos a seguirnos en nuestro próximo artículo: Paul Klee: Vida y Obra. El Descubrimiento de la Vanguardia y la Revolución del Color.
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