
Café, Candido Portinari
Descubra la intensa conexión de Candido Portinari con sus raíces cafeteras a través de su obra cumbre, 'Café', una pintura que captura la esencia del trabajo y la identidad brasileña con una mirada única.
(Sem Penalidade CLS)
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Candido Portinari, se sabe, es uno de los artistas más fundamentales de Brasil.
Su cuadro Café ha sido, y sigue siendo, su obra cumbre. Con él, de hecho, el artista consiguió una segunda mención honorífica en la Exposición Internacional de Arte Moderno del Instituto Carnegie de Nueva York.
(Sem Penalidade CLS)
Nacido en una hacienda cafetera, era natural que este tema asomara una y otra vez en su lienzo.
En esta pieza, capturó la jornada extenuante, pero cotidiana, de hombres y mujeres en una plantación de café.
Un retrato, sí, realista, pero a la vez profundamente simbólico de una era donde el café era el "oro verde" de Brasil.
Corría el año 1928, Portinari obtuvo una beca para perfeccionar su arte en París.
En Europa, el maestro se empapó de cuanto estilo encontró, desde los frescos renacentistas hasta el cubismo de un tal Pablo Picasso.
Lo curioso es que apenas produjo obra alguna, lo que le valió duras críticas. En 1930, sin más, retornó a Brasil.
Al regresar a su tierra natal en 1933, Portinari marcó el inicio de una etapa sorprendentemente prolífica, un punto de inflexión en su trayectoria.
Justo entonces, adentrándose sin cesar en su propia obra, abordaría sin tregua la vida en las tierras de cafetos. La exploraría sin fin.
Pese a que el artista pintaba paisajes y trabajadores sumidos en la pobreza, sus lienzos no transmiten miseria o carencia, sino que ofrecen una visión honesta del mundo, tamizada por su inconfundible estilo.
Los cuerpos redondeados nos transmiten una fisicalidad, reflejo de la comprensión innata del artista sobre el volumen. Esto nos evoca las figuras de los murales de un Diego Rivera, con esos tonos sombríos que sutilmente dramatizan la escena.
Portinari anhelaba narrar la historia de los humildes, de la gente que levantó la nación. Simplemente eso.
Sin embargo, su obra no fue bien recibida al principio.
Si bien antes había sido criticado por "desmoralizar Brasil" con sus paisajes desolados, ahora la gente sencillamente no captaba su trabajo en lo puramente estético.
Al llevar al lienzo las inquietudes sociales de su tiempo, el artista se convirtió, sin duda, en el pintor más debatido de la nación. Un hito.
Sus deformaciones expresionistas, claro está, generaron no pocas críticas.
Pero su fortuna, por suerte, cambiaría.
En 1935, su lienzo Café —una escena bulliciosa que ilustraba la vida en una plantación, con hombres y mujeres cargando los pesados sacos de granos— obtuvo una mención de honor en la Exposición Internacional de Arte Moderno del Instituto Carnegie.
Esta aclamación extranjera obligó a los críticos brasileños a reconsiderar a "su" pintor. Esta vez, hallaron mucho más que admirar en la visión de la nación que Portinari les ofrecía, tanto fuera como dentro de sus fronteras.
Café, en suma, es una obra que retrata la vida de los trabajadores en una hacienda cafetera. Pura verdad.
Apodado por muchos como "el pintor de los pies grandes", Portinari se atrevió a plasmar a los trabajadores con pies enormes, casi deformes.
El artista lo explicó con estas palabras:
"Pies castigados por muchísimos kilómetros de marcha. Pies que solo los santos poseen. Pies que inspiraban piedad, sí, y respeto. Anclados a la tierra, eran como cimientos; a menudo, apenas sostenían un cuerpo menudo y enfermo. Pies nudosos que expresaban una fuerza formidable, terribles y pacientes".
La Obra de Candido Portinari
Portinari, es bien sabido, figura entre los artistas más relevantes de Brasil.
Su cuadro Café es su obra cumbre, un hito que le valió una segunda mención honorífica en la Exposición Internacional de Arte Moderno del Instituto Carnegie de Nueva York.
En él, plasmó la vida de los trabajadores en una hacienda cafetera, desvelando la extenuante jornada que encaraban a diario.
Su estilo pictórico, a la vez realista y simbólico, inmortaliza una era donde el café era el "oro verde" de Brasil. Un testimonio.
Portinari siempre quiso contar la historia de los humildes, de aquellos que construyeron la nación. Una misión.
Al principio, su trabajo no fue bien recibido. Pero la aclamación internacional hizo que los críticos brasileños volvieran sus ojos a "su" pintor, y esta vez, con otros ojos.
Hoy en día, Portinari es, sin discusión, uno de los artistas más vitales de Brasil.
(Sem Penalidade CLS)









