
Edgar Degas: Biografía y obras: Estilo, Temas y Obras Imprescindibles
Edgar Degas: Biografía y obras: Estilo, Temas y Obras Imprescindibles
(Sem Penalidade CLS)
Aunque las pinturas de Degas no se declaran abiertamente políticas, sí que reflejan con asombrosa precisión el ambiente social y económico de la Francia de su tiempo.
Sus trabajos plasman el ascenso de la burguesía, el advenimiento de una economía de servicios y la incorporación, cada vez más visible, de la mujer al mercado laboral.
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La figura humana constituía el eje central de Degas, con una predilección notoria por la femenina.
Abordó esta temática en piezas que van desde los sombríos retratos de sus años iniciales hasta los estudios de lavanderas y prostitutas de su etapa impresionista.
Las bailarinas de ballet y los desnudos femeninos fueron una constante en toda su trayectoria.
En cuanto a las bailarinas, llegó a crear alrededor de mil lienzos usando el mismo motivo.
Degas sentenció: "Me llaman el pintor de las bailarinas. La gente no comprende que para mí han sido un pretexto para pintar los tejidos de sus trajes y la representación del movimiento que ejecutan, ¡y eso es hermoso!"

Edgar Degas, único entre los impresionistas, cubrió una brecha esencial entre el arte académico más tradicional y los movimientos rupturistas de principios del siglo XX.
Por ello, fue aclamado como uno de los dibujantes más sobresalientes de su época.
Dentro de las diversas modalidades de las artes visuales, Degas incorporó en su quehacer el pastel, el gouache, el grabado, la litografía, la escultura y la fotografía.
Para llevar a cabo sus proyectos pictóricos, solía valerse de la fotografía como un recurso fundamental.
Tal como Rodin, Degas sometía a sus modelos a posturas francamente incómodas, algo que se aprecia claramente en la foto del Estudio para Pintura de 1896.
Con el mismo afán que sus coetáneos impresionistas, Degas concedía un valor capital al manejo de la luz y al movimiento.
En ocasiones, sus composiciones aparecían intencionalmente recortadas; algunas figuras se mostraban en un ángulo de la tela.
Esta técnica perseguía comparar su quehacer con la fotografía, capturando gestos cotidianos, como rascarse la espalda, por citar un ejemplo.
Se distinguía de los otros impresionistas: sus pinturas no se creaban al aire libre para estudiar los efectos lumínicos en los paisajes.
A los 36 años, Degas empezó a experimentar serios problemas de visión.
Por ello, recurrió cada vez más al pastel en sus composiciones.
Incluso con su visión mermada, halló una riquísima gama de efectos cromáticos y texturas en esta técnica.
Su trabajo con pastel alcanzó el mismo reconocimiento que sus óleos.
Degas plasmó con esmero a decenas de bailarinas; su pasión por la danza clásica le impulsaba a dotarlas de escenarios rebosantes de luz.
Conocido como "impresionista de estudio", el artista, en contra de lo que suele pensarse, no ejecutaba su obra de manera espontánea.
Sus creaciones siempre estaban meticulosamente planificadas.
Estudiaba la atmósfera teatral, escudriñaba la composición del escenario y tomaba fotografías.
Realizaba anotaciones y bocetos; solo después la ejecución de las pinturas tenía lugar en su taller.
Aun así, resulta difícil concebir que escenas tan vibrantes sean fruto de un trabajo de estudio.
Edgar Degas: GALERÍA
La familia Bellelli: en esta obra, Degas plasma a su tía, su esposo y las hijas del matrimonio.
La pintura se exhibió en el Salón de París de 1867, pero los críticos de la época la ignoraron por completo.
Decepcionado, Degas la conservó en su colección personal, volviendo a comercializarla solo en 1913.
Hoy, se le reconoce como una de sus obras maestras.

En medio de la guerra: esta es una de las primeras pinturas históricas de Degas.
En ella, el artista rinde un claro tributo a los pintores clásicos, revelando la influencia de Ingres, por quien sentía una profunda admiración.
Es posible apreciar el dibujo básico, magistralmente ejecutado, un rasgo distintivo de las pinturas neoclásicas.

Mujer con Crisantemos: en este retrato, Degas innova al colocar al personaje principal en el borde lateral del lienzo.
Esta es una peculiaridad distintiva de su estilo inconfundible.

Carruaje de carreras: el color y el movimiento vibrante de las carreras de caballos cautivaron a Degas casi tanto como el universo de la danza.
En esta pintura, contemplamos una representación magistral de elegantes caballos.
Se la considera, con razón, una de las obras cumbre del artista sobre esta temática.

Sala de ensayo de ballet en la Ópera: esta pintura marca la primera incursión de Degas en el tema que sería el más recurrente a lo largo de su carrera.
En ella, descubrió una fuente inagotable de inspiración en el cautivador mundo de la danza.

Músicos de la Orquesta: Degas revisó esta pintura años más tarde.
Amplió la obra, alterando su formato de horizontal a vertical, y repintó secciones de la composición original.
Esta forma de proceder se observa con frecuencia en el quehacer del artista.
En la versión revisada, el punto de atención se desplazó de los músicos para abarcar el escenario y las bailarinas.
Este trabajo inauguró la extensa serie de representaciones de ballet por la que Degas es tan célebre hoy en día.
También ejemplifica sus inusuales maneras de encuadrar las escenas.

Mercado de algodón en Nueva Orleans: Degas nos presenta una atmósfera bulliciosa en este mercado de algodón.
Este lugar era propiedad de la familia de su madre, y la escena fue plasmada durante su estancia en Nueva Orleans.
En la obra, su tío Musson examina muestras, mientras su hermano lee el periódico, integrando a parientes y amigos en una composición vibrante.

Clase de Baile: Degas asistía asiduamente a las clases de danza y a las representaciones de ballet en la Ópera, desde 1873.
Pasaba horas observando y bocetando a las bailarinas.
Más tarde, la pintura de lo que veía se ejecutaba en su taller.

Caballos de Carreras: en esta composición, Degas utiliza la perspectiva y la asimetría.
Esta elección acentúa su enfoque delicado para captar el movimiento de los caballos.


Melancolía: Degas no dejó constancia sobre el origen de la modelo en este retrato.
Sin embargo, la carga emocional de la mujer resulta palpable e intensa.
Esta pieza es un magnífico ejemplo de cómo el maestro empleó color, línea, composición y forma.
Creó una obra que transmite, de forma sencilla y contundente, una profunda sensación de pesar.
La joven, en tonos rojizos de rojo y naranja, se inclina en la curva del sillón.
Parece no poder soportar el peso o la carga que lleva consigo.
Una fuente de luz a la izquierda emite un halo amarillo angustioso, añadiendo dramatismo a la escena.
Ese mismo color reaparece en la mano de la mujer y en las sombras abstractas de la pared, lo que unifica la composición.

Absenta: esta es una de las pinturas más célebres de Degas.
Es admirada no solo por su valor como estudio psicológico de gran hondura.
Sino también por la técnica empleada, que revela el uso de múltiples perspectivas en la composición.
Esto denota una clara influencia de la pintura japonesa en su trabajo.

Café Concierto: esta es una de las composiciones más vivaces de Degas, que ilustra la vida nocturna de París.
La luminosidad de los pasteles culmina en la figura de la cantante, quien se erige como el centro de atención de esta vibrante escena.

La Estrella: Degas sentía una predilección especial por pintar bailarinas durante los ensayos.
Las plasmaba mientras practicaban o en la antesala de un espectáculo; son momentos de bastidores.
Esta obra fue, sin duda, una feliz excepción, pues capta el esplendor del solo de esta graciosa bailarina.

Cabaret: los nítidos contrastes y las líneas diagonales de la escena resultan impactantes.
Los movimientos, captados por sorpresa como en una instantánea, son asombrosos.
Todo se conjuga para dotar a este pastel de una vitalidad que lo consagra como una obra maestra del género.


La entrada de las bailarinas enmascaradas: la fastuosidad del ballet, y en particular la fantasía de las bailarinas, fascinaba a Degas.
El artista se deleitaba con ese maravilloso mundo de indumentarias, luz y magia.

Jockeys bajo la lluvia: este pastel manifiesta la originalidad de Degas.
Logra un equilibrio armonioso al realzar de forma individual distintos planos y perspectivas en la composición.


Pequeña Bailarina de Catorce Años: para más detalles sobre esta icónica escultura, haga clic aquí.

Mujer en la bañera: esta pintura al pastel es una de las obras más delicadas de Degas en sus estudios sobre el desnudo.
Forma parte de una célebre serie de pasteles que retratan a mujeres en su momento de aseo.
Algunos de ellos se exhibieron en una exposición de pintores impresionistas en París, en el año 1886.
La acogida fue variada: algunos críticos alabaron la representación de Degas.
Otros, sin embargo, se quejaron de la "fealdad" de las modelos, criticando su elección e incluso aduciendo que podrían ser prostitutas.
Pero, ¿qué era lo que realmente perturbaba a los críticos?





Caballo superando un obstáculo: Degas produjo una serie de obras que tenían a los caballos como eje temático.
Alrededor de 1880, con la vista ya deteriorada, comenzó a concebir esculturas a pequeña escala.
Se cree que esta pieza en particular, al igual que otros bronces, se inspiró en las fotografías de Eadweard Muybridge, que documentaban caballos en movimiento.



Escena de Ballet: este lienzo es un ejemplo de la última etapa del artista.
En este periodo, la visión de Degas ya se encontraba bastante comprometida.

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