
Robert Delaunay y el Orfismo
Adéntrate en el universo de Robert Delaunay, figura esencial del Orfismo, y descubre cómo su revolucionario uso del color y la luz redefinió el arte moderno.
(Sem Penalidade CLS)
Robert Delaunay fue un pintor francés, célebre por ser uno de los fundadores del movimiento Orfismo y por su innovador manejo del color y la luz.
Nacido en París el 12 de abril de 1885, Delaunay se formó en la Academia La Palette y, más tarde, en la Academia de la Grande Chaumière. En sus primeros años como artista, se sintió cautivado por el Impresionismo, llegando a seguir de cerca la obra de Georges Seurat. Fue entonces cuando su pasión por el cromatismo se hizo evidente, un interés que se intensificó con la irrupción del Fauvismo, movimiento al que también se entregó.
(Sem Penalidade CLS)
En 1910, junto a su esposa, la también pintora Sonia Delaunay, Robert comenzó a indagar en la luz y el color, una pesquisa que desembocaría en un nuevo movimiento. Este se centraría en la interrelación entre forma y cromatismo, buscando imprimir un dinamismo inédito en la pintura. Así vio la luz el Orfismo o Cubismo Órfico, término acuñado en 1913 por el poeta Guillaume Apollinaire.
El Futurismo y el Cubismo, estrechamente ligados y en constante diálogo, ejercieron su influencia sobre Delaunay. Él, en aquel tiempo, fusionó ambas corrientes para dar forma a un arte simultáneo: diversas acciones que coexistían en distintos instantes, con elementos dispares fundiéndose en un mismo plano.
El Equipo de Cardiff
La génesis de El Equipo de Cardiff marcó un punto de inflexión en la trayectoria de Delaunay. Una fotografía periodística de un partido de rugby se convirtió en el pretexto para que el artista plasmara una obra que respiraba modernidad. Delaunay incorporó también motivos rabiosamente contemporáneos: la emblemática Torre Eiffel, que asoma en numerosas de sus telas; la célebre noria de París; e incluso carteles publicitarios, como el cartel "Astra", que anunciaba una constructora aeronáutica.
No obstante, esta obra desbordaba la energía fragmentada y el dinamismo extremo propios del futurismo, y su paleta cromática resultaba demasiado exuberante para ser encajada en el cubismo. Este híbrido, este Cubo-Futurismo, clamaba por un nombre propio. Consciente de ello, el poeta Apollinaire lo bautizó como Orfismo, en clara alusión a Orfeo, el mítico personaje que, con su música, cautivaba a los dioses y conectaba con el alma.
A través de su corpus creativo, Delaunay abordó una vasta gama de temáticas: desde paisajes urbanos hasta retratos, pasando por asuntos abstractos. Su obra cumbre, "Simultaneidad de colores", se despliega en una serie de lienzos abstractos donde colores y formas vibrantes se entrelazan para generar una poderosa sensación de movimiento y energía. Pese a todo, este movimiento resulta escurridizo al clasificarlo, su peso reside más en su profunda carga poética que en su valor crítico o histórico, aun siendo una de las primeras cimas de la abstracción.
Más allá de su faceta como pintor, Delaunay fue un fecundo escritor y teórico del arte. Firmó numerosos ensayos sobre el Orfismo y la intrincada relación entre color y forma en la expresión artística.
Robert Delaunay nos dejó a los 56 años en Montpellier, Francia, el 25 de octubre de 1941. Su obra, un faro ineludible, pervive como una influencia capital en la pintura moderna, y su legado sigue encendiendo la chispa creativa en artistas por doquier.
GALERÍA
Análisis de Obra: Mujer Portuguesa
En 1916, el matrimonio Delaunay fijó su residencia en Vila do Conde, un enclave cercano a Oporto. Aquella estancia se revelaría como una de las etapas más dichosas y fecundas de sus vidas. Tanto Robert como Sonia quedaron subyugados por la singular luz portuguesa; fusionaron abstracción, cubismo y un uso exuberante del color para capturar la esencia de los mercados rurales locales. Este periodo les permitió, además, distanciarse del fragor de la Primera Guerra Mundial y, a su vez, descubrir una luminosidad diametralmente opuesta a la francesa. El artista lo verbalizó así: "Aquel país en el que, apenas llegamos, nos sentimos envueltos por una atmósfera de sueño, de lentitud... Formas, colores, mujeres que desaparecen entre montañas de calabazas, legumbres, en mercados hechizados por el sol."

(Sem Penalidade CLS)









