Biografía de Giorgio de Chirico y la Pintura Metafísica: Los Orígenes del Enigma
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Biografía de Giorgio de Chirico y la Pintura Metafísica: Los Orígenes del Enigma

Biografía de Giorgio de Chirico y la Pintura Metafísica: Los Orígenes del Enigma

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Arthur

Curadoria Histórica

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Giorgio de Chirico fue un artista de origen italiano que forjó paisajes urbanos inconfundibles, sentando así las bases para el advenimiento del arte surrealista en el siglo XX.

A lo largo de su vida, la mitología y la arquitectura fueron sus musas, guiándolo a tejer obras que arrastran al observador a un orbe a la vez conocido y, qué escalofrío, profundamente inquietante.

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La piedra angular de su propuesta: ese amor incondicional por el pasado clásico.

Descubrió esta senda gracias a su admiración por el Romanticismo alemán, corriente que le desveló perspectivas inéditas sobre lo clásico y formas originales de abordar temas como la tragedia, el enigma y una melancólica introspección.

Para De Chirico, los ecos y figuras de la Antigüedad griega y romana persistían, vibrantes, incluso en la modernidad.

Fue precisamente este estilo el que lo impulsó a gestar el efímero movimiento del Arte Metafísico, codo a codo con el pintor Carlo Carrà.

BIOGRAFÍA

Giorgio de Chirico vino al mundo en Grecia, de padres italianos, un 10 de julio de 1888, en Vólos, urbe portuaria no lejos de Atenas.

Su padre era un ingeniero dedicado a la construcción del sistema ferroviario heleno; su madre, una noble de estirpe genovesa.

Sus progenitores le abrieron las puertas al desarrollo artístico. Desde muy joven, se sintió cautivado por la mitología griega.

Su ciudad natal fue el puerto desde donde Jasón y los Argonautas zarparon en busca del Vellocino de Oro.

Entre 1903 y 1905, De Chirico cursó estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de Atenas.

Tras el deceso de su padre en 1905, la familia hizo una parada en Florencia antes de establecerse en Alemania al año siguiente.

De Chirico se inscribió en la Academia de Bellas Artes de Múnich, donde cultivó un profundo interés por simbolistas como el alemán Max Klinger y, con particular fervor, por el suizo Arnold Böcklin.

En marzo de 1910, abandonó Múnich sin concluir sus estudios para reencontrarse con su familia en Milán.

Poco después, se trasladó a Florencia y, de la mano del escritor italiano Giovanni Papini, se sumergió en el pensamiento de filósofos alemanes como Friedrich Nietzsche, Arthur Schopenhauer y Otto Weininger.

El artista buscó entrelazar la obra de estos pensadores con su propia pintura. Ansiaba trascender las apariencias triviales de lo cotidiano, desvelar la realidad que, para él, yacía oculta.

Autorretrato de Giorgio de Chirico
Autorretrato. Giorgio de Chirico. 1911

En este período, su obra palpita con referencias recurrentes a la memoria, la pérdida, el misterio, el paso del tiempo y la arquitectura —singularmente arcos y torres—, todo ello en plazas y paisajes urbanos desolados, inundados de melancolía.

Parecen estampas de ciudades mediterráneas despobladas, ancladas en un tiempo que trasciende la historia; lugares donde lo cotidiano se impregna de mitología.

Durante la década siguiente, el artista se dedicó a depurar su estilo de pintura metafísica.

Procuró infundir sus interpretaciones de la realidad común con la fuerza de la mitología y estados anímicos como la nostalgia, esa inquietante sensación de espera.

El resultado: lienzos que, aún hoy, sobrecogen y, a veces, perturban.

En julio de 1911, junto a su madre, se trasladó a París para reunirse con su hermano Andrea, haciendo escala en Turín.

La ciudad le había cautivado; fue allí donde Nietzsche, en 1889, mostró sus primeros indicios de desvarío.

La arquitectura de sus plazas y arcos dejó una huella profunda en él; vestigios de la urbe asoman, inconfundibles, en sus pinturas de entonces.

En mayo de 1915, junto a su hermano, se alistó en el ejército italiano para combatir en la Primera Guerra Mundial. El artista, acantonado en Ferrara, siguió pintando; las arcadas y escaparates de la ciudad se infiltraron en sus obras.

Comenzó a introducir maniquíes en sus lienzos, figuras que, con el tiempo, se hicieron recurrentes en su producción.

En 1917, un episodio de nerviosismo lo forzó a ingresar en un hospital italiano. Allí, sin embargo, no dejó de crear, alumbrando imágenes de interiores desordenados, todo bajo el sello metafísico.

En aquel hospital conoció a Carlo Carrà. Fruto de su intercambio de experiencias, germinó la Arte metafísica, o pintura metafísica.

A principios de 1919, De Chirico presentó su primera exposición individual en la Galería Bragaglia de Roma. Fue precisamente en esa época cuando experimentó una revelación, un instante epifánico, mientras contemplaba un lienzo del pintor italiano Tiziano en la Galería Borghese, también en Roma.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, se alistó en el ejército italiano; en lugar de ir al frente, aceptó una misión en un hospital de Ferrara, donde, incansablemente, siguió pintando.

Mientras tanto, su prestigio como artista no hacía sino consolidarse. Así, en 1919, Roma acogió la primera muestra individual de De Chirico.

Entre 1919 y 1924, instalado en Roma, ejecutó pinturas figurativas que, si bien mostraban un conocimiento aún incipiente de la anatomía, le sirvieron para pulir su técnica, inspirándose en los Viejos Maestros.

En este lapso, el artista también abrió su mirada a otras expresiones artísticas.

En 1924, concibió proyectos para un ballet en París, inspirado en un relato del dramaturgo italiano Luigi Pirandello.

En 1929, creó litografías para una edición ilustrada del poemario de Guillaume Apollinaire.

Ese mismo año, alumbró su única novela, Hebdomeros.

A pesar de su viraje artístico, el onírico compendio de impresiones y situaciones del libro se erige como un compañero literario inseparable de sus pinturas metafísicas.

Para entonces, De Chirico ya se había desmarcado de los surrealistas; sin embargo, su libro sigue siendo considerado uno de los referentes máximos de la literatura surrealista.

Para desentrañar el resto de esta travesía, le invitamos a nuestro próximo artículo: Biografía de Giorgio de Chirico y la Pintura Metafísica: Legado, Impacto y Primeras Obras

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