La insistencia de Duchamp en que el arte debía ser una expresión de la mente, no de los ojos o las manos, resonó profundamente tanto en minimalistas como en conceptuales. El concepto seminal del "ready-made" de producción masiva fue acogido con avidez, no solo por Andy Warhol y otros artistas del pop art, quienes lo consideraban su precursor, sino también por sus intrínsecos aspectos performativos.