
Emiliano Di Cavalcanti: Consolidación Artística y Reconocimiento
Emiliano Di Cavalcanti: Consolidación Artística y Reconocimiento
(Sem Penalidade CLS)
La influencia de Pablo Picasso y de Diego Rivera, transforma aspectos cruciales de su obra. La pintura del artista brasileño, que hasta entonces solía ser “sucia”, de empaste grueso y materia evidente, se muestra a partir de ahí más lisa, más uniforme, con una regularidad notoria.
Las figuras humanas suelen ser robustas, de cuerpos rotundos, situadas en ambientes de horizonte abierto, lugares desolados o la costa. A diferencia, por ejemplo, de los trabajadores de Candido Portinari, fuertes e imponentes, captados en pleno esfuerzo o en el momento de recoger el fruto de su labor, los pescadores, estibadores y colonos que Di Cavalcanti plasma, casi siempre se hallan en una pausa. Están en descanso o a la espera, sentados, tumbados o durmiendo.
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Delante de la imagen, el artista sitúa a los dos personajes en actitud de reposo. Pero fíjese: la figura masculina se apoya en lo que parece una herramienta. Y, cerca de ellos, vemos vegetales y frutos; quizás el fruto de su labor, tal como sugiere el título de la obra: "Colonos". Este término suele aplicarse a los labradores que siembran y cosechan en tierras ajenas.
Observe el entorno, al fondo. En un primer vistazo, parece desierto. Pero notamos árboles talados, claras señales de que el lugar ha sido intervenido por la mano humana.

Durante la década de los 50, Di Cavalcanti siguió cosechando éxitos en su carrera: el artista recibió la propuesta de Oscar Niemeyer de crear imágenes para un tapiz en el Palacio da Alvorada; también, para pintar las estaciones del Via Crucis de la catedral de Brasilia.

Pero la historia nos depara un detalle de lo más insólito: En 1951, Di Cavalcanti fue invitado a participar en la I Bienal de São Paulo. Hizo una donación de más de quinientos dibujos al MASP (Museo de Arte Moderno de São Paulo). Beryl Tucker Gilman se convirtió en su compañera.

En 1956, participó en la Bienal de Venecia y se alzó con el primer Premio de la Muestra Internacional de Arte Sacro de Trieste. Sus obras recorrieron exposiciones itinerantes por diversos países europeos.
Ya en la década de los 60, el entonces presidente João Goulart le propuso ser el agregado cultural en Francia. Aceptó la propuesta y embarcó hacia París, mas no llegó a asumir el cargo a causa del golpe de estado de 1964.
Un detalle todavía más peculiar: En 1966, las obras de Di Cavalcanti que habían desaparecido a principios de los 40 fueron localizadas en los sótanos de la Embajada brasileña. Su quincuagésimo aniversario artístico fue celebrado con numerosos homenajes en su honor.

El pintor declaró: “Seguiré pintando hasta la muerte porque, aparte de lo que obtengo con mi imaginación, nada más ambiciono.” (Di Cavalcanti)
Falleció el 26 de octubre de 1976, en Río de Janeiro. Sus obras contribuyeron de manera significativa a la estética del modernismo y del arte brasileño.
Para entender el resto de esta trayectoria, continúa en nuestro próximo artículo:
Emiliano Di Cavalcanti: Temas, Musas y Legado en el Arte Brasileño.
(Sem Penalidade CLS)









