William Turner, el precursor del impresionismo: Vida, carrera y legado (Parte 1)
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William Turner, el precursor del impresionismo: Vida, carrera y legado (Parte 1)

William Turner, el precursor del impresionismo: Vida, carrera y legado (Parte 1)

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Arthur

Curadoria Histórica

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William Turner fue un artista inglés, célebre por sus paisajes, que infundió luminosidad y visiones románticas en sus obras.

Figura cumbre del Romanticismo, capturó la majestuosidad de la naturaleza y la eterna lucha del ser humano por la supervivencia.

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En gran parte de su producción, el foco recae en la luminosidad atmosférica, una característica que marcaría decisivamente el movimiento impresionista a fines del siglo XIX.

Biografía

Autorretrato de William Turner
Autorretrato. 1799

Joseph Mallord William Turner vino al mundo un 23 de abril de 1775 en Londres, Inglaterra.

Su padre ejercía como barbero y elaboraba pelucas.

Su madre padecía una enfermedad mental que se recrudeció terriblemente con la muerte de su hija, la hermana menor de William, en 1786.

En 1785, Turner fue enviado a vivir con un tío en la cercana localidad de Brentford, aunque regresó a Londres al concluir la década.

Pese a haber recibido una educación formal limitada, su talento artístico era innegable: a los trece años, ya vendía dibujos que se exhibían en el negocio de su padre.

A finales de 1789, fue admitido en la Royal Academy of Arts y, al año siguiente, tuvo la oportunidad de exponer su obra en dicha institución.

En 1793, con solo diecisiete años, la academia le otorgó el premio de la Gran Paleta de Plata por sus dibujos paisajísticos.

Pronto, Turner aseguró una renta estable a través de diversas iniciativas artísticas: la venta de dibujos a grabadores, la realización de bocetos para colorear y, asimismo, la docencia privada.

Entre los artistas que marcaron su obra durante este lapso figuran: Thomas Gainsborough, Henry Fuseli, Philippe-Jacques de Loutherbourg, Michael Rooker y Richard Wilson.

Al despuntar el siglo XIX, Inglaterra atravesaba un momento aciago de su historia.

Hambruna, desempleo y una guerra cruenta contra la Francia napoleónica dominaban el panorama.

Esta triste realidad impulsó al artista a alejarse de la Inglaterra fantaseada de sus sueños.

Tal giro en su producción artística se explica, en parte, por la amistad que comenzó a forjar con Walter Fawkes, un político militante inglés, ferviente defensor del fin de las injusticias sociales y la abolición de la esclavitud.

Turner inició extensos viajes por Europa; sus visitas a Venecia, en particular, lo inspiraron profundamente.

Sus primeros trazos revelaban su formación como dibujante topográfico, plasmando paisajes con realismo. No obstante, con el tiempo, fue moldeando un estilo propio e inconfundible.

Conocido como el Pintor de la Luz, dio vida a escenas luminosas mediante el uso de colores vibrantes.

En 1804, su madre falleció, muy probablemente en un hospital psiquiátrico de Bethlem.

En 1807, Turner aceptó la cátedra de perspectiva en la Royal Academy de Londres, donde impartió clases hasta 1828.

Con el paso del tiempo, se volvió más excéntrico y ensimismado, esquivando el contacto social, salvo con su padre. Experimentó un profundo amargor cuando la Reina Victoria le concedió el título de caballero.

Desde 1808, si bien algunas de sus obras ya delataban su inclinación por lo épico y lo dramático, en esta etapa de su trayectoria impera un halo de fascinación por el paisaje británico.

Sus lienzos capturan, ante todo, la interacción entre agua, aire y luz.

Sus creaciones fueron aclamadas por el público; Turner amasó una considerable fortuna.

En 1810 pintó su trascendental obra El ejército de Aníbal cruzando los Alpes, expuesta en la Royal Academy of Arts en 1812.

La pieza se exhibió a una altura tal que permitía al espectador sumergirse en ella, sintiendo el pavor que inspira el castigo de la naturaleza.

Su exhibición atrajo multitudes y fue ensalzada como una obra de arte genuinamente moderna.

Entre 1825 y 1830, Turner cayó enfermo. Tras el fallecimiento de su padre en 1829, el artista padeció profundas crisis de depresión.

Solitario y bajo el influjo de narcóticos, creó pinturas sombrías y perturbadoras.

Siempre fue muy discreto con su vida personal; su excentricidad, además, se acentuó con la edad.

Cultivaba pocas amistades íntimas, aunque la relación con su padre era de una gran cercanía; este vivió con él durante treinta años, sirviéndole como asistente de estudio, cocinero y jardinero.

Entre 1830 y 1840, abandonó la rigidez de la forma para crear espacios volátiles de nubes y colores, como se aprecia en "Lluvia, vapor y velocidad".

El barco de esclavos, de William Turner, 1840
El barco de esclavos. William Turner. 1840

Una acusación rotunda sobre los horrores de la esclavitud, narra la historia del barco de esclavos Zong. La escena, pintada con trazo febril, evoca una pesadilla donde contornos y formas se diluyen.

La crítica de la época desdeñó la obra, tildando a Turner de insano.

Su galería se sumió en la decadencia.

Aun así, Turner prosiguió su labor creativa hasta el final de sus días.

A partir de 1844, Turner comenzó a concebir lienzos que nos remiten a la abstracción pictórica del siglo XX.

Expertos sugieren que la abstracción patente en sus últimas obras podría interpretarse a través de la psicología.

No obstante, la dispersión de colores y luz en sus pinceladas quizás solo evidencie un trastorno visual.

Turner nunca contrajo matrimonio.

Para él, arte y matrimonio eran conceptos incompatibles.

Sin embargo, existen indicios de una mujer en su vida, Sarah Danby, viuda de un amigo, con quien mantuvo una relación amorosa tras el deceso de este.

Turner asentó a su amante cerca de su hogar; tuvieron dos hijas, Eveline y Georgianna. Pero su discreción fue tal que la relación entre ambos no se reveló hasta después de su muerte.

En uno de sus cuadernos de bocetos, Turner anotó: "La mujer es amor dudoso". Y ciertas pruebas sugieren que la verdadera madre de sus hijas fue la sobrina de Sarah Danby, quien ejerció como su ama de llaves durante un tiempo.

En 1850, llevó a cabo su última exposición.

A partir de 1844, Turner ya había comenzado a crear pinturas que evocan los cuadros abstractos del siglo XX.

El 19 de diciembre de 1851, Turner falleció en Chelsea, Londres, Inglaterra.

Su testamento legó sumas generosas a Sarah Danby y a programas de apoyo para lo que él denominaba artistas decadentes.

Asimismo, Turner dejó una vasta colección de pinturas a su nación y, por expreso deseo suyo, fue sepultado en la Catedral de San Pablo, en Londres.

Entre los pintores, la huella de Turner se percibe desde hace más de dos siglos:

Para comprender el resto de este periplo, siga con nosotros en nuestro próximo artículo: William Turner, el precursor del impresionismo: Obras destacadas y análisis de estilo (Parte 2).

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