
Paul Gauguin: Biografía y Desarrollo Artístico (Parte 1)
Paul Gauguin: Biografía y Desarrollo Artístico (Parte 1)
(Sem Penalidade CLS)
Índice do Artigo
- La Inmersión en el Mundo del Arte y el Ocaso de una Era
- El Hallazgo de lo Exótico y el Nacimiento del Sintetismo
- El Encuentro Volátil con Vincent van Gogh
- El Simbolismo y la Búsqueda de Nuevos Horizontes
- El Paraíso Perdido: La Primera Estancia en Tahití
- El Breve Regreso a Francia y la Decisión Inapelable
- La Obra Maestra y los Últimos Refugios
- El Ocaso de una Leyenda y un Legado Eterno
Paul Gauguin fue un artista francés de una importancia colosal.
Sus experiencias artísticas moldaron decisivamente numerosos movimientos de vanguardia a principios del siglo XX.
(Sem Penalidade CLS)
Pintor, grabador y escultor, su obra se inscribe en las corrientes posimpresionista y simbolista.
Es especialmente recordado por su relación tormentosa con Vincent van Gogh.
Además, su autoimpuesto exilio en Tahití, en la Polinesia Francesa, dejó una huella indeleble tanto en su vida como en su producción artística.
BIOGRAFÍA: LOS PRIMEROS PASOS DE UN ALMA REBELDE
Eugène-Henri-Paul Gauguin vio la luz el 7 de junio de 1848 en la vibrante París, Francia.
Su padre, Clovis Gauguin, era un periodista de renombre, mientras que su madre, Alina Maria Chazal, ostentaba ascendencia peruana por vía materna.
Ella era hija de la influyente líder socialista Flora Tristan, una precursora feminista adelantada a su tiempo, cuyo padre pertenecía a una conspicua familia peruana.

En 1850, el golpe de Estado de Napoleón III forzó a su familia a emigrar al Perú.
Allí, su padre anhelaba fundar un nuevo periódico, pero, trágicamente, falleció durante el trayecto.
La madre de Gauguin, viuda y con dos hijos, fue a vivir con un tío en la capital.
Cuatro años después, la familia regresó a París, con la madre y los jóvenes Marie y Paul.
A los 17 años, Gauguin tomó una decisión audaz: se alistó en la Marina Mercante.
Durante seis años, surcó los océanos, explorando el vasto mundo.
En 1867, su madre falleció, y la tutela legal de los niños fue confiada al perspicaz empresario Gustave Arosa.
Fue Arosa quien, tras el retiro de Gauguin de la marina, le aseguró una posición como agente de bolsa.
También lo introdujo a la danesa Mette Sophie Gad, con quien Gauguin contrajo matrimonio en 1873.
Durante ese período, mientras residía en París y se mantenía como agente de bolsa, Gauguin proporcionó un estilo de vida desahogado a su familia de clase media.
La familia, numerosa, creció hasta incluir cuatro hijos y una hija.
La exposición de Gauguin a la vasta colección de arte de Gustave Arosa — que albergaba obras de Eugène Delacroix, maestros del Salón Francés y cerámicas de diversas culturas — resultó crucial.
Esa inmersión contribuyó de manera decisiva al despertar y eclosión de su pasión por el arte.
La Inmersión en el Mundo del Arte y el Ocaso de una Era
En 1876, la obra de Gauguin, Paisaje en Viroflay, fue aceptada para su exhibición en el Salón Anual Oficial de París.
Durante ese periodo, hasta 1881, Gauguin intensificó su contacto con las creaciones de los impresionistas.
Llegó a adquirir obras capitales de maestros como Paul Cézanne, Édouard Manet, Camille Pissarro y Claude Monet.
Hacia 1874, Gauguin conoció a Pissarro y empezó a recibir lecciones del artista, de mayor experiencia.
Al principio, pugnó por dominar las complejas técnicas de pintura y dibujo.
En 1880, fue incluido en la quinta exposición impresionista, un hito crucial en su ascendente carrera.
Pasó vacaciones pintando con Pissarro y Cézanne, y sus avances se hicieron innegables.
Participó, pues, sucesivamente en las exposiciones de 1881 y 1882.
Durante ese tiempo, Gauguin también se integró en un selecto círculo social de artistas de vanguardia.
Este grupo abarcaba figuras prominentes como Manet, Edgar Degas y Auguste Renoir.
Pero un giro inesperado de los acontecimientos lo cambiaría todo:
En 1882, el mercado de valores francés colapsó, y Gauguin perdió su puesto como agente de bolsa.
A pesar del revés financiero, Gauguin lo interpretó como un desarrollo positivo, ya que, por fin, le permitiría dedicarse a la pintura con mayor asiduidad.
Sin embargo, en su intento por sustentar a su familia, trató de comercializar sus obras con marchantes de arte, aunque sin éxito inmediato.

En 1884, Gauguin y su familia se trasladaron a Ruan, una ciudad en la región francesa de Normandía.
Allí, consiguió un empleo que se extendió hasta finales de ese mismo año.
Poco después, viajaron a Dinamarca, buscando el apoyo de la familia de su esposa, Mette.
Aunque sin empleo, el artista se sentía libre para crear, pero la desaprobación de la familia de Mette era una losa.
A mediados de 1885, regresó a París junto a su hijo mayor.
En 1886, Gauguin participó en la octava y última exposición impresionista.
Presentó diecinueve pinturas y un relieve de madera tallada.
Sin embargo, sus obras apenas recibieron atención, eclipsadas por la gigantesca tela de Georges Seurat: Una tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte.
Frustrado, Gauguin se dedicó a crear jarrones de cerámica para vender y asegurar su subsistencia.
Ese verano, emprendió un viaje a Pont-Aven, en Bretaña, una región francesa.
Su intención era buscar una existencia más simple, con menos cargas económicas, lejos de la efervescencia parisina.
El Hallazgo de lo Exótico y el Nacimiento del Sintetismo
En abril de 1887, tras un invierno particularmente crudo, Gauguin se embarcó en una aventura.
Navegó rumbo a la Isla de Martinica, en el Caribe francés, con la intención explícita de "vivir como un salvaje".
Sus obras pintadas en Martinica, como Vegetación Tropical y La orilla del mar, ya revelaban su incipiente ruptura con la técnica impresionista.
A finales de ese mismo año, decidió regresar a Francia, sintiéndose más seguro de sí mismo y portando una identidad artística singular, más "exótica".
En el verano de 1888, Gauguin regresó a Pont-Aven, impulsado por una búsqueda interior profunda.
Buscaba lo que él mismo describió como "un retorno racional y franco al origen, es decir, al arte primitivo".
Le acompañaron jóvenes pintores, como Émile Bernard y Paul Sérusier, quienes también anhelaban una expresión más directa en su arte.
Gauguin dio un paso decisivo hacia ese ideal con la pintura Visión tras el Sermón.
En esta obra, empleó amplios planos de color, contornos definidos y formas simplificadas, innovando de manera radical.
Fue Gauguin quien acuñó el término Sintetismo —derivado del griego Synthetism— para describir su estilo en aquel periodo.
El concepto se refería a la síntesis de los elementos formales de sus pinturas con la idea o emoción que transmitían.
Esto marcó un claro abandono del impresionismo y un viraje hacia el simbolismo.

Paul Gauguin y el grupo de artistas que abrazaron este nuevo estilo fueron conocidos como la Escuela de Pont-Aven.
En este movimiento, los artistas priorizaban el aspecto decorativo en las composiciones y las armonías generales de sus obras.
El color, en particular, era valorado como el principal elemento expresivo.
Gauguin actuó como el líder natural de estos artistas, aconsejándolos con palabras que resonaban con fuerza:
"No copies demasiado de la naturaleza. El arte es una abstracción: extrae de la naturaleza mientras sueñas ante ella y concéntrate más en la creación que en el resultado final."
El Encuentro Volátil con Vincent van Gogh
En 1888, Gauguin viajó al sur de Francia, con destino a Arlés.
Respondía a la llamada de Théo van Gogh, un marchante de arte que le debía un favor.
Así, Paul aceptó vivir durante un tiempo con el hermano de Théo, Vincent van Gogh.
A principios de ese mismo año, Vincent se había trasladado a Arlés con la esperanza de fundar una "Colonia de Artistas".
Su visión era un lugar donde pintores de ideas afines pudieran reunirse para gestar un nuevo arte expresivo.
Sin embargo, tan pronto como Gauguin llegó, ambos artistas se enzarzaban a menudo en "acalorados" debates sobre el propósito del arte.
Ambos compartían el objetivo de forjar un nuevo estilo que evidenciara un desarrollo individual y personal en el uso del color, las pinceladas y temas no tradicionales al impresionismo.
Al igual que en gran parte de la obra de Gauguin de aquel periodo, el artista aplicó una pintura densa y empastada al lienzo, con una técnica ruda.
En estas obras, halló algo que se aproximaba a su creciente ideal "primitivo".
Su pintura Mujeres de Arlés es un ejemplo notable de ese intenso periodo.
Gauguin había planeado permanecer en Arlés durante la primavera.
Sin embargo, la convivencia entre los artistas se tornó insostenible, y su relación con Vincent se complicaba día a día.
Tras una violenta discusión, durante la cual Gauguin afirmó haber sido atacado por Vincent, Van Gogh se mutiló su propia oreja izquierda con una navaja.
Ante esta tragedia, Gauguin regresó a París, tras una estancia de apenas dos meses en Arlés.
El Simbolismo y la Búsqueda de Nuevos Horizontes
En los años siguientes, Gauguin alternó su residencia entre París y Bretaña.
En la capital, se familiarizó con los círculos literarios de vanguardia, especialmente con algunos poetas simbolistas.
Estos poetas, que propugnaban el abandono de las formas tradicionales para incorporar la vida emocional y espiritual interior, veían en la obra de Gauguin el equivalente en las artes visuales.
El crítico de arte Albert Aurier llegó a declararlo líder de un grupo de artistas simbolistas.
Aurier definió la obra de Gauguin como "simbólica, sintética, subjetiva y decorativa", reconociendo su inconfundible originalidad.
En 1889, tras encontrar Pont-Aven saturada de turistas —lo que le incomodó profundamente—, Gauguin decidió trasladarse.
Buscó refugio en la remota aldea de Le Pouldu, también en Bretaña.
Allí, en una búsqueda intensificada de una expresión más cruda y auténtica, comenzó a centrarse en los antiguos monumentos del arte medieval, como cruces y calvarios.
Estas inspiraciones lo llevaron a incorporar formas simples y rígidas en sus composiciones, patentes en su célebre pintura El Cristo Amarillo.
Como esta obra sugiere, Gauguin empezó a anhelar un entorno aún más remoto para trabajar.
Tras considerar y descartar destinos como el norte de Vietnam y Madagascar, solicitó una concesión al gobierno francés.
Su gran objetivo era viajar al distante Tahití.

El Paraíso Perdido: La Primera Estancia en Tahití
En junio de 1891, Gauguin finalmente llegó a Papeete, en Tahití, y quedó inmediatamente prendado de su paisaje y cultura local.
No obstante, pronto se sintió decepcionado por la magnitud de la colonización francesa, que ya había erosionado gran parte de la autenticidad tahitiana.
Por ello, intentó sumergirse en los aspectos que consideraba más genuinos de la cultura local.
Durante su estancia en Tahití, Gauguin comenzó a titular sus obras con términos tahitianos.
Ejemplos de ello son Fatata te miti (o "Cerca del Mar") y Manao tupapau, conocida como "El Espíritu de la Vigilia de los Muertos".
Incorporó la iconografía oceánica y plasmó una imagen idílica, repleta de paisajes exuberantes y sugestivos escenarios espirituales.
El Breve Regreso a Francia y la Decisión Inapelable
En 1893, Gauguin regresó a Francia, convencido de que su nuevo trabajo tahitiano, por fin, le reportaría el éxito tan anhelado.
En 1894, concibió un ambicioso plan: publicar un libro sobre sus impresiones de Tahití.
Titulado Noa Noa, el libro fue ilustrado con sus propias y expresivas xilografías.
Este proyecto culminó con una exposición individual de sus obras en la galería del marchante Paul Durand-Ruel.
Pero la realidad se reveló despiadada:
Para su profunda decepción, la acogida del público y de la crítica fue mínima.
Completamente desilusionado, Gauguin tomó una decisión drástica: resolvió regresar a Tahití, esta vez abandonando Francia de forma definitiva.
La Obra Maestra y los Últimos Refugios
En 1897, Gauguin alcanzó la cúspide de su expresión artística con su obra cumbre creada en Tahití.
La pintura - ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? - es una inmensa contemplación sobre la vida y la muerte.
Narrada a través de una serie de figuras, que arrancan con un bebé y culminan con una anciana encogida, la obra está envuelta en un aura poética onírica y de una potencia extraordinaria.
Sobre ella, Gauguin sentenció: "Creo que este lienzo no solo supera todos mis anteriores, sino que jamás haré nada mejor o siquiera otra imagen semejante."
En 1901, Gauguin partió de nuevo en busca de un ambiente más sereno.
Le molestaba la creciente influencia occidental en la colonia francesa de Tahití.
Abandonó Tahití y viajó a Hiva Oa, en las Islas Marquesas.
En esta isla, Gauguin adquirió tierras y construyó una casa que bautizó como "la casa del placer".
Transformó esta residencia en una auténtica obra de arte, decorada con frisos elaboradamente esculpidos.
Durante este periodo en Tahití y Hiva Oa, su vida personal estuvo marcada por la promiscuidad.
Era sabido que tuvo encuentros con varias mujeres nativas, algunas aún adolescentes, muchas de las cuales sirvieron de modelo para sus lienzos.
En 1902, un avanzado caso de sífilis restringió significativamente su movilidad.
Con la salud ya mermada, Gauguin concentró su energía restante en el dibujo y la escritura.
En ese periodo, escribió un libro de memorias íntimas, titulado Avant et après (Antes y Después).
La obra, sin embargo, sería publicada póstumamente en 1923, muchos años después de su muerte.

El Ocaso de una Leyenda y un Legado Eterno
Con el avance implacable de la enfermedad, el artista se sentía cada vez más mermado y exhausto.
Aun así, Paul Gauguin continuó pintando y creando con la escasa energía que le quedaba, hasta su último aliento.
Dejó tras de sí una vasta obra que sigue inspirando y provocando.
Para comprender el resto de esta apasionante travesía, y profundizar en su vida y legado, no te pierdas nuestro próximo artículo:
Paul Gauguin: El Viaje a Tahití, Legado y Obras Esenciales (Parte 2).
(Sem Penalidade CLS)









